domingo, 8 de marzo de 2015

UN ARMA DE DOBLE FILO

Fin.

Y así, terminaría tu vida, o la mía. Un simple fin. No hay más. Un día estás con tus amigos tomándote unas cervezas y echándote unas risas y en cuestión de segundos, minutos, o horas no existes. 

Algunos me etiquetan de pesimista. Otros de triste. Algunos incluso me califican como raro. No se dan cuenta que para sobrevivir, uno ha de ser así, realista.

Todo el mundo tenemos sentimientos. Eso en innegable. Pero lo que no nos damos cuenta es que esos mismos sentimientos son los que nos destruyen. Poco a poco van arrancando y destrozando cada parte de nosotros. Sentimientos de dolor, por los que se te han ido, dolor por la vida que estás viviendo, dolor por desdicha, tristeza, depresión. Esta clase de sentimientos son los que hacen a personas suicidarse, los que hacen a personas volverse locos, los que hacen a personas incrédulas esperar a familiares y amigos que marchan a guerras sangrientas sin racionalidad alguna y que jamás volverán, los que hacen a personas capaces de causar cualquier tipo de daño al mundo y se otorgan su propia perdición, y los que hacen a personas como yo, realistas, un muro. Debemos entender esto. Los sentimientos conllevan vulnerabilidad. 

Para sobrevivir, hay que entender el mundo, la realidad, la vida, tal y como es. En el momento en el que nos dejamos llevar por impulsos, sentimientos irracionales o acciones intencionadas, en ese mismo momento, estamos expuestos a morir. Hay que vivirla al máximo siendo precavido y sabiendo que en cualquier momento aquella persona, animal o cosa por la que hayas arraigado sentimiento alguno puede morir, irse de ti para siempre.

He escuchado mucho eso de "la vida es dura, pero yo lo soy más". No es cuestión de dureza. Simplemente hay que vivirla sin subestimarla, sabiendo lo cruel y angosta es, al igual que maravillosa. Al fin y al cabo la vida es dura contigo cuando tu eres suave con ella. No debes subestimarla y pensar que todo lo que tienes ahora lo seguirás teniendo, todo lo que estas viviendo, lo seguirás viviendo hasta los 90 años. No, hay que saber que es dura, y aceptarla, analizarla, y dejar que esos obstáculos que te pone no te golpeen duramente y puedas levantarte y seguir adelante. Esa es la clave.

Ahora que ya sabemos que la vida es dura, me pregunto... ¿comparada con qué?