domingo, 22 de octubre de 2023

Emergencia

Cualquier persona en la niebla se convierte en fantasma. Pero hoy no pienso ser una tragedia.

No soy ninguna casa funeraria, con velas blancas en cada rincón, como cualquier cementerio. Estos son la forma en la que nunca dejamos ir, y hay que aprender a dejar ir. Esta noche, poetas, vamos a girar nuestras muñecas tan hacía atrás, como si la punta del lápiz fuera una hoja de afeitar, que no podrá mostrar toda la belleza que se esconde dentro. Lanzaros al vacío, con alas de avión, seguid adelante, y repetid conmigo desde el corazón:  

"No necesito que nadie me ame tanto como me odio a mi mismo, sólo necesito quererme tan bien como el peor de mis errores. Sé que soy nuevo en esto, pero he visto demasiadas ciudades desde diferentes tejados sin haberme lanzado desde ellos. Por fin he entendido que la luna no tiene que estar llena para poder adorarla cada noche, que no somos tragedias varadas debajo de ella".

Si mi corazón se hubiera roto cada vez que he caído perenne en el amor, podría ofrecerte una montaña de confeti. Pero entended esto. El corazón no se rompe. Se daña como un corte, que, profundo o no, después vuelve en sí.

Porque yo nunca he sido una tragedia. Siempre he sido una emergencia. Así que llamad al 911, y decidles que estoy satisfecho.