Nunca vas a poder retener a toda esa gente que quieres por el resto de tu vida. Habrá gente que sea como un atardecer para ti, una luz que termina en oscuridad. O por el contrario, un pequeño rayo que ilumina todo lo oscuro que tienes dentro. Hay amigos, amores y relaciones que son estacionales y da exactamente igual cuantas largas conversaciones tuvisteis a las 2 de la madrugada, o compartiste parte de tu corazón con ellos -o formaron parte de él- incluso si pudieras dibujar las líneas que conforman su sonrisa como el mapa de las calles que rodeaban tu infancia. Siempre llega el tiempo de seguir adelante, o la hora de dejar ir, y perdonarte haber enterrado tanto en el jardín.
A esas personas. Sólo quiero que sepáis que siempre vais a ser algo parecido a la casa que quise encontrar, y que nunca fuisteis.
Pero aún así, dejando de lado el dolor, sigue siendo bello el hecho que a tantas personas les intenté llamar hogar.