viernes, 27 de noviembre de 2015

LA PERDICIÓN DEL SER HUMANO

"Las personas son buenas por naturaleza, es la sociedad la que las corrompe" 
Jean Jaques Rousseau
Día a día y en cualquier parte del mundo vemos como la sociedad en la que nos asentamos nos regala montones de desgracias y pizcas de alegría, vemos cómo hay guerras sin sentido y hambrunas sin solución, al igual que vemos personas que dan su vida por otras sin saber siquiera su nombre.

Pero la balanza está muy desequilibrada. Y no es justo.

"Ya, pero es que el mundo no es justo", totalmente cierto, no es justo, ni traicionero, es real, es la realidad que la mayoría se niega a aceptar. Debemos ver el mundo tal y como es y conocer nuestra especie y lo que está dispuesta a hacer para poder sobrevivir. Nunca vamos a vivir en un mundo de fantasía donde todos nos queramos como hermanos y vivamos felices el resto de la eternidad. Porque la felicidad no reside en eso.

Para que haya luz debe haber oscuridad, para que haya felicidad, debe haber tristeza. Para que hayan momentos perfectos, deben existir los momentos horribles, y para que haya buenas personas, deben haber malas personas.

Es el mundo que nos ha tocado vivir, las personas se alivian pensando incredulamente que el pasado fue mucho peor, creyendo que ya nos hemos separado de él y que la sociedad de hoy en día está intacta. Lo que no saben es que vivimos al borde de un precipicio, todos juntos, y si uno, sólo uno da un paso, caemos todos. 

No puedo soportar las personas que abortan su misión por ser feliz. Esta misión no tiene un objetivo material. La felicidad no reside en los objetos, ni en las metas cumplidas, reside dentro de nosotros, y no enteramente en nuestro corazón. Reside mayormente en nuestra mente, y lo que ella ve y siente. Sólo nosotros mismos podemos darnos la felicidad.

No hay que limitarse en lo que los demás hacen, porque la mayoría lo hacen mal. Ni en lo que los demás piensen, porque la mayoría piensa mal. No debemos ponerlos los límites que esta nuestra sociedad nos ha estado imponiendo día a día. 

Debemos afrontar la vida viéndola tal y como es, dura, difícil, y fascinante. Viéndola a través de nuestros ojos y sintiéndola como nuestra mente debe hacerlo para, no ser felices, sino completos.

Incrédulos son también los que piensan que detrás de la seguridad de tu casa, todo el mundo te va a dar su mano para solventar tus problemas. Eso no es una realidad, es una suposición que te hace débil y vulnerable.

Las personas son malas por naturaleza, cómo decía Hobbes, y la sociedad en su mayor parte no ayuda a ser mejor. Es la educación el rayo de luz que hace que maduremos y seamos conscientes de lo que hay que vivir y cómo hay que vivirlo. Sin esta educación no seríamos más que salvajes tratando de sobrevivir sin pudor ni remordimiento en lo que le pase a los demás.

La sociedad quiere verte hundido. Y para eso estás aquí, para demostrarles que nada de eso va a suceder y si en algún caso sucede, no será porque la sociedad haya acabado contigo, será porque has vivido y sentido por la vida cómo si de tu último día en tierra se tratase. 

No hay que ver la sociedad como algo a lo que hay que temer. Es como con la vida, no hay que menospreciarla, hay que tratarla tal y como es, dura y mortal. Pues igual con la sociedad. Queramos o no somos seres humanos, la mayor plaga que ha existido y la especie más cruel que ha visto el planeta. Y somos animales, sólo que somos animales capaces de cambiar el rumbo de la historia.

Nos comportamos conforme a las situaciones, sin ser reales. Ninguno de nosotros es quien parecemos ser por fuera, pero debemos mantener las apariencias para sobrevivir. Todo el mundo tiene algo que esconder. Yo lo tengo, y tú también. Eso no significa que seamos malos, que lo somos, nuestra especie lo es, y la historia nos lo ha ido recordando. Pero estamos empapados en educación. La educación para las personas es como el agua bendita para los creyentes. Es algo que tenemos y que debemos ir exprimiéndola y expandiéndola a otras mentes, para que juntos podamos enfrentarnos a lo angosto que es nuestro mundo, a la vez que especial.

Ahora, puedes leer esto y pensar en la tontería que supone, o puedes cambiar la visión que tu mente tiene del mundo en el que vives.

                                            
                                  Todos los monstruos son humanos