miércoles, 30 de diciembre de 2015

CERRANDO CAPÍTULOS

A sólo un día del último del año me dispongo a echar la mirada atrás como hice justo aquí hace un año y ver las cosas que he cambiado, las cosas en las que he fallado, y las cosas que han hecho lo que soy hoy.

Si tuviera que describir el año con sólo un adjetivo emergería mi naturaleza rebelde y elegiría un sustantivo, cambio. El cambio lo ha significado todo para mí este año. No ha sido un año único, ha sido una especie de conducto para lo que está por venir, me he estado preparando.

Y todo el mundo cambia, el cambio es importante, porque si no cambias tú no cambia nada. Hace un par de años andaba por la vida acompañado y era un joven siendo intimidado por un mundo inmenso. Hoy no es así.

Ando sólo y sin miedo, con inseguridades como todos pero deseando ponerme aprueba. Y con un cambio en mi cambio todo. Así es como me pongo a prueba, cambiando.

La gente dice: "si no te gustan tus circunstancias, cámbialas". Yo digo: "si no te gustan tus circunstancias, cámbiate". Al cambiarte tú, las estarás cambiando a ellas.
Si quieres cambiar tus circunstancias cámbiate tú. Si quieres cambiar tu entorno, cambia tú. Si quieres cambiar el mundo, cambia tú. Sé tú el cambio que buscas.

Ya no soy el mismo de hace un año, ni quiero serlo, y mañana no querré ser lo que soy hoy. En eso consiste, la vida no cambia, tu cambias y la vida se adapta a lo que has hecho. Si cambias mal, la vida no sabrá como adaptarse y todo irá mal, a destiempo. Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. 

Tengo nuevos objetivos y nuevas metas, si es verdad que me siento mucho más sólo que hace uno o dos años, pero pienso que lo que viene será mejor, y por eso ahora estoy así. He explotado al máximo mi persona en este ámbito. Un ámbito lleno de personas, experiencias y tiempo. Necesito salir de mi zona de confort y ponerme a prueba a la vida y ver lo que está dispuesta a darme, lo que estoy dispuesto a hacer para ver lo que estoy dispuesto a ser.

Cada segundo es una oportunidad para cambiar tu vida, no hay que pensarse los cambios tan seriamente, solo hace falta un segundo de locura y decir sí al cambio, no es lo que sueles hacer y saldrás de la zona donde te sientes seguro pero de eso se trata la vida. En cualquier momento puedes cambiar lo que sientes. No importa lo que sintieras antes. No importa los errores que crees que cometiste. Cuando cambia tus sentimientos y tu forma de pensar, el pasado y todo lo vivido desaparece. Cuando cambia tus sentimientos y tu forma de pensar, tu vida cambia. 

Y he dicho muchas veces en mis entradas que la gente no es lo que dice ser, todo el mundo se pone una máscara la mayoría del tiempo para sobrevivir ante situaciones de la vida cotidiana. 

Nos hemos olvidado de quienes somos en realidad y hemos adoptado una nueva identidad que, como no se corresponde con nuestra realidad, nos deja siempre, tengamos lo que tengamos, con una sensación de vacío, de no ser. Para poder llenar esta sensación de que nos falta algo intentamos adornar lo que somos para que parezcamos más llamativos y valiosos. Por eso tantas veces soñamos con esa persona que quisiéramos ser o con esa forma de ser que nos gustaría tener. 

Nuestro mundo personal y social está lleno de "deberías", "no deberías, de "tendrías" y "no tendrías".

En fin, todos cambiamos y las personas que conocimos hace unos años no son las mismas que las de hoy día, nos pese o no.

A mi año no le quitaría ni le pondría nada más, es el precedente de algo mejor, algo grande. Simplemente darle las gracias por la gente que ha entrado, por la que ha salido por la puerta grande y algunos otros cobardes que han salido con los pantalones bajados. 

Ahora me dirijo a ti, 2016, tú vas a ser el año en el que he decidido cambiar por completo, dejaré mis dieci para ir a los veinti, y voy a dar que hablar.


Un cambio de miles de kilómetros debe comenzar por un solo paso

viernes, 27 de noviembre de 2015

LA PERDICIÓN DEL SER HUMANO

"Las personas son buenas por naturaleza, es la sociedad la que las corrompe" 
Jean Jaques Rousseau
Día a día y en cualquier parte del mundo vemos como la sociedad en la que nos asentamos nos regala montones de desgracias y pizcas de alegría, vemos cómo hay guerras sin sentido y hambrunas sin solución, al igual que vemos personas que dan su vida por otras sin saber siquiera su nombre.

Pero la balanza está muy desequilibrada. Y no es justo.

"Ya, pero es que el mundo no es justo", totalmente cierto, no es justo, ni traicionero, es real, es la realidad que la mayoría se niega a aceptar. Debemos ver el mundo tal y como es y conocer nuestra especie y lo que está dispuesta a hacer para poder sobrevivir. Nunca vamos a vivir en un mundo de fantasía donde todos nos queramos como hermanos y vivamos felices el resto de la eternidad. Porque la felicidad no reside en eso.

Para que haya luz debe haber oscuridad, para que haya felicidad, debe haber tristeza. Para que hayan momentos perfectos, deben existir los momentos horribles, y para que haya buenas personas, deben haber malas personas.

Es el mundo que nos ha tocado vivir, las personas se alivian pensando incredulamente que el pasado fue mucho peor, creyendo que ya nos hemos separado de él y que la sociedad de hoy en día está intacta. Lo que no saben es que vivimos al borde de un precipicio, todos juntos, y si uno, sólo uno da un paso, caemos todos. 

No puedo soportar las personas que abortan su misión por ser feliz. Esta misión no tiene un objetivo material. La felicidad no reside en los objetos, ni en las metas cumplidas, reside dentro de nosotros, y no enteramente en nuestro corazón. Reside mayormente en nuestra mente, y lo que ella ve y siente. Sólo nosotros mismos podemos darnos la felicidad.

No hay que limitarse en lo que los demás hacen, porque la mayoría lo hacen mal. Ni en lo que los demás piensen, porque la mayoría piensa mal. No debemos ponerlos los límites que esta nuestra sociedad nos ha estado imponiendo día a día. 

Debemos afrontar la vida viéndola tal y como es, dura, difícil, y fascinante. Viéndola a través de nuestros ojos y sintiéndola como nuestra mente debe hacerlo para, no ser felices, sino completos.

Incrédulos son también los que piensan que detrás de la seguridad de tu casa, todo el mundo te va a dar su mano para solventar tus problemas. Eso no es una realidad, es una suposición que te hace débil y vulnerable.

Las personas son malas por naturaleza, cómo decía Hobbes, y la sociedad en su mayor parte no ayuda a ser mejor. Es la educación el rayo de luz que hace que maduremos y seamos conscientes de lo que hay que vivir y cómo hay que vivirlo. Sin esta educación no seríamos más que salvajes tratando de sobrevivir sin pudor ni remordimiento en lo que le pase a los demás.

La sociedad quiere verte hundido. Y para eso estás aquí, para demostrarles que nada de eso va a suceder y si en algún caso sucede, no será porque la sociedad haya acabado contigo, será porque has vivido y sentido por la vida cómo si de tu último día en tierra se tratase. 

No hay que ver la sociedad como algo a lo que hay que temer. Es como con la vida, no hay que menospreciarla, hay que tratarla tal y como es, dura y mortal. Pues igual con la sociedad. Queramos o no somos seres humanos, la mayor plaga que ha existido y la especie más cruel que ha visto el planeta. Y somos animales, sólo que somos animales capaces de cambiar el rumbo de la historia.

Nos comportamos conforme a las situaciones, sin ser reales. Ninguno de nosotros es quien parecemos ser por fuera, pero debemos mantener las apariencias para sobrevivir. Todo el mundo tiene algo que esconder. Yo lo tengo, y tú también. Eso no significa que seamos malos, que lo somos, nuestra especie lo es, y la historia nos lo ha ido recordando. Pero estamos empapados en educación. La educación para las personas es como el agua bendita para los creyentes. Es algo que tenemos y que debemos ir exprimiéndola y expandiéndola a otras mentes, para que juntos podamos enfrentarnos a lo angosto que es nuestro mundo, a la vez que especial.

Ahora, puedes leer esto y pensar en la tontería que supone, o puedes cambiar la visión que tu mente tiene del mundo en el que vives.

                                            
                                  Todos los monstruos son humanos



sábado, 3 de octubre de 2015

ENTRAÑAS

Ver cosas donde los demás no ven nada. ¿Bueno o malo?
Depende.

Soy lo más extraño y singular que existe. No es por galardonarme a mi mismo, porque más bien es una condena. El mundo que yo veo no tiene nada que ver con el que nos pintan y nos introducen en la mente. Lo  que pasa por mi mente no debería ser apto para público sensible.

Soy como un audaz gato en una jaula, veo todo lo que pasa fuera pero alguien me ha puesto cuatro barrotes que me impiden avanzar. Soy como un hijo pródigo, un prodigio difícil de entender. Soy el amor de tu vida, ese amor que te quita horas de sueño, te araña y te recuerda al oído la soledad que te rodea. Tengo deseo de luchar, pero no tengo nada que probar, nada que demostrar.

Siempre hay algo que esconder, de hecho todos escondemos algo aunque nos neguemos. Guardamos las apariencias e interpretamos distintos papeles a lo largo del día, el papel de hijo, de amigo, de novio... al fin y al cabo solo para sobrevivir. Pero, ¿qué debo hacer si lo que tengo que esconder es a mi mismo? ¿que debo hacer si un papel imposible de interpretar es con el que actúo desde que nací? Sé que hay un niño muy dentro de mi, tan dentro que lo profundo y oscuro de mi ser lo esconde. Soy el chico bastardo, con una mente que nadie debería tener. Yo mismo soy el desperdicio del propio tiempo.

Convierto a placer los días en noches, ya que esta es más hermosa y misteriosa que la propia luz del día. Para qué quiero la Navidad si tengo Halloween, soy los putos Jekyll & Hyde, que aún teniendo tiempo en la vida me estoy muriendo por dentro. No empecéis a sentir miedo por mi, solo soy un niño que está jugando con un cuchillo muy grande llamado vida, así que no os preocupéis por mi, no tengo nada que perder.

Soy tan brillante como el Sol, quemo todo lo que elijo. Hay un mundo esperando algo de mi, lo que no saben es que han creado a su propia destrucción. Somos esclavos de nuestra propia vida y nos la pasamos cavando nuestra propia tumba mientras nos criamos en familias totalmente ordenadas, cuando lo que hay que hacer, es romper con el orden. Alterar el ritmo de la propia vida.

Somos como un ordenador perfectamente programado. Pero yo... yo soy su virus.

sábado, 29 de agosto de 2015

REBOOT

La verdad es que no sabía como empezar esta entrada, con la cual vuelvo a las andadas desde "Un minuto de silencio", con la que decidí tomarme unos meses de silencio, mejor dicho.

Aún ahora, escribiendo esto, no sé de qué hablar. Siempre tengo un tema base que exprimir, pero desde hace meses, nada. No sé si es por mi mente imperfecta o mi personalidad indefinida pero mi persona ha decidido que hasta que todo se aclare nada debe ponerse encima de la mesa. Y qué se ha de aclarar, pensareis. Bueno, llevo varios días saliendo a tomar el aire, sin música ni acompañantes. Totalmente solo. Sin música para de alguna manera poder escuchar, así, cómo suena la vida. Suena profundo pero es cierto. Y después de largos paseos tanto diurnos como nocturnos, para tener todos los puntos de vista, me dí cuenta de algo... algo captó mi atención, cosa muy difícil.

Siento como que, las personas con las que me cruzo, están de alguna manera programadas, es decir, como si fueran jodidos robots. Cada una con sus pensamientos y objetivos, todo premeditado y con el rumbo claro. Tan, tan, tan diferentes a mi.

Les miro extrañado y ellos me responden la mirada con raros gestos de los que aún no he sacado nada en claro. Los veo andando todos a la par hacia el mismo lugar, y yo yendo a contracorriente, en todos los sentidos. Como un pez en un grupo de tiburones, como una gacela en una manada de leones, como una persona sana entre una multitud enfermiza.

Después de esos largos paseos, intenté llegar a la conclusión de lo que vi, cual experimento científico, sin resultado alguno. Y después de noches en vela y comidas de cabeza, obtuve una conclusión. 

La conclusión era: no hay conclusión.

Y es así, cada uno desempeña un papel en su vida, y en la de los demás. Padre, hijo, vecino, amigo... pero después debemos tener un papel con respecto a nosotros mismos. Un papel propio. Y esto de los papeles me sonaba a falsedad. Pero no. Hay que entender que el sentido de la vida es diferente con el de los demás. Yo puedo desempeñar el papel de hijo, el de hermano, el de amigo, pero al fin y al cabo el papel que tengo que tener claro frente a la vida es el mío. Y alomejor mi papel con respecto a esta entrada es contaros esto, transmitiros este pensamiento.

Después de tener claro esto, tuve claro todo. Esos paseos, esas miradas, esa inquietud en mis observaciones... ahora tiene sentido para mí.

Yo no soy un pez en un grupo de tiburones. Yo soy un tiburón en un grupo de peces.
Yo no soy una gacela en una manada de leones. Yo soy el león.
Yo no soy alguien sano en una multitud enfermiza...

Yo soy la enfermedad que va a matar. Porque yo seré yo, y tú serás tú, hasta el final.

jueves, 4 de junio de 2015

MINUTO DE SILENCIO

Vamos a tomarnos un minuto de silencio por todas las cosas que no pudieron ser.


Por los libros que no pudieron escribirse y por las batallas que terminaron en derrota.
 Por las sonrisas que no se cobran y las voces retumbando en una habitación rota.
Por las noches donde la Luna nos acunaba, por los días en que el Sol nos acompañaba. 

Por las canciones significativas que dejamos de escuchar por temor a recordar.
Por el tiempo traicionero que nos agota minuto tras minuto, segundo tras segundo.
Por el acero de las bombas depositadas en las grietas sangrantes de este nuestro mundo.

Por los daños causados y las heridas cicatrizadas. Por los archivos condenados a la hoguera y por las páginas bíblicas de nuestra propia vida guardadas en primavera.

Por las carcajadas que murieron mientras iban in crescendo. Por las lágrimas que causaba mientras me estaba yendo.
 Por las miradas que se archivaron y rogaron no volverse a sacar. Por las personas que sin llegar ya se empiezan a marchar.


Por las manos que se ensuciaron por cambiar el rumbo del angosto destino. Y por las balas ingratas que recibieron por un cruel asesino.

Por la nostalgia de los años sellados. Por la incertidumbre de un incauto futuro sucesivo a un duro pasado.

Por las personas que dejamos ir haciendo que por sí solas comenzaran a vivir. 
Por aquellas otras que no despedimos cuando era su hora de marcharse. Sabiendo que aun queriendo serían imposible de olvidarse.

Por los sueños y pasiones que mató el sistema. 
Haciendo resurgir en nosotros un fiel dilema.

Por la utopía buscada y no encontrada. 
Por los sueños y metas escondidos bajo la almohada.

Por todas estas cosas y muchas más. 
Porque yo, soy yo, y nadie más.

miércoles, 6 de mayo de 2015

SER

Todo primer suspiro tiene su historia.

Soy humano, o eso dicen. Soy persona, sin identificar. Soy efervescente. Soy una bala al aire. Soy una puerta cerrada, pero soy una ventana abierta. Soy intermitente. Soy un árbol seco de frutos verdes de la última lluvia de otoño. Soy lo que nunca pude ser. Soy lo que nunca quise ser. Soy lo que tú ya fuiste. Soy lo que dejaste de ser. Soy una copia de tu mente. Soy tu voz en off. 

Soy inexistente. Soy una botella de vino vacía. Soy el año 0. Soy un secreto a voces. Soy la verdad oculta. Soy algo nuevo envejecido. Soy la preocupación de alguien. Soy la despreocupación de muchos. Soy un puzzle inacabado. Soy vinagre en las heridas. Soy un viento tranquilo sobre tu playa. Soy incoherente. Soy tímido. Soy una mala interpretación del yo, soy el súper-yo. Soy un extrovertido selectivo. Soy alimento. Soy sangre. Soy sal y azúcar. Soy veneno para humanos. Soy el villano. Soy un número impar. Soy unos zapatos rotos. Soy un príncipe destronado. Soy hilarante, Soy un chiste mal contado. Soy todo y no soy nada. Estoy solo y no siento nada. Soy mar y arena, soy tierra y sol. Soy Alfa y Omega. Soy el principio del fin. Soy tuyo, mío y de nadie más.



 Ahora dime, ¿Quién eres tú?






domingo, 8 de marzo de 2015

UN ARMA DE DOBLE FILO

Fin.

Y así, terminaría tu vida, o la mía. Un simple fin. No hay más. Un día estás con tus amigos tomándote unas cervezas y echándote unas risas y en cuestión de segundos, minutos, o horas no existes. 

Algunos me etiquetan de pesimista. Otros de triste. Algunos incluso me califican como raro. No se dan cuenta que para sobrevivir, uno ha de ser así, realista.

Todo el mundo tenemos sentimientos. Eso en innegable. Pero lo que no nos damos cuenta es que esos mismos sentimientos son los que nos destruyen. Poco a poco van arrancando y destrozando cada parte de nosotros. Sentimientos de dolor, por los que se te han ido, dolor por la vida que estás viviendo, dolor por desdicha, tristeza, depresión. Esta clase de sentimientos son los que hacen a personas suicidarse, los que hacen a personas volverse locos, los que hacen a personas incrédulas esperar a familiares y amigos que marchan a guerras sangrientas sin racionalidad alguna y que jamás volverán, los que hacen a personas capaces de causar cualquier tipo de daño al mundo y se otorgan su propia perdición, y los que hacen a personas como yo, realistas, un muro. Debemos entender esto. Los sentimientos conllevan vulnerabilidad. 

Para sobrevivir, hay que entender el mundo, la realidad, la vida, tal y como es. En el momento en el que nos dejamos llevar por impulsos, sentimientos irracionales o acciones intencionadas, en ese mismo momento, estamos expuestos a morir. Hay que vivirla al máximo siendo precavido y sabiendo que en cualquier momento aquella persona, animal o cosa por la que hayas arraigado sentimiento alguno puede morir, irse de ti para siempre.

He escuchado mucho eso de "la vida es dura, pero yo lo soy más". No es cuestión de dureza. Simplemente hay que vivirla sin subestimarla, sabiendo lo cruel y angosta es, al igual que maravillosa. Al fin y al cabo la vida es dura contigo cuando tu eres suave con ella. No debes subestimarla y pensar que todo lo que tienes ahora lo seguirás teniendo, todo lo que estas viviendo, lo seguirás viviendo hasta los 90 años. No, hay que saber que es dura, y aceptarla, analizarla, y dejar que esos obstáculos que te pone no te golpeen duramente y puedas levantarte y seguir adelante. Esa es la clave.

Ahora que ya sabemos que la vida es dura, me pregunto... ¿comparada con qué?

martes, 17 de febrero de 2015

LA PUERTA A LA VIDA

La vida es como una casa, en la cual hay infinidad de objetos, personas, historias, anécdotas, experiencias...

Dentro de ella hay miles de millones de personas, cada una con su estilo y ocupando el lugar de la casa, de la vida, que más le corresponde. Los más tradicionales se depositan en el sofá, en la vida tranquila, en la vida lenta. Los menos tradicionales en las escaleras, donde pueden cambiar de planta, de estilo, de historia, siempre que les plazca. Los soñadores miran por la ventana imaginando hasta donde podrían llegar sus vidas. Los pensativos y emprendedores en la buhardilla, donde pueden llegar a ver, y llegar a ser, más que nadie de los del sofá o los que se reposan en las ventanas viviendo sus fantasías. Los gobernantes y reyes, en la cocina, donde pueden maquinar y fabricar lo que les plazca a costa de los demás. Y las malas personas, en el sótano, cerrado con llave, solo que esa llave, las tiene la justicia, y esta está a manos de los de la cocina.

Cuando naces, te suelen abrir la puerta y recibirte en esa casa, donde podrás crecer y formarte, enamorarte y ser feliz. Pero todo no va a ir genial. Hay gente que no siente así su entrada en la casa.

Yo soy uno de ellos. Soy tan distinto, que no puedo creer que esa casa sea mi casa. Yo siempre me he sentido fuera de ella. A veces la miro desde la lejanía intentando analizarla y entenderla, sin resultado alguno. Otras veces me he acercado y tocado su exterior anhelando poder entrar algún día. Incluso hace poco llamé a la puerta, aporreandola y rogando que alguien pudiera abrirme. Recuerdo que una vez incluso la empujé y la golpeé creyendo que así la echaría abajo, iluso de mi. Perdida la esperanza día a día la recorro intentando encontrar un hueco aislado por el que acceder. 

Se siente pánico y desesperación. Quizás nadie abra porque en mi casa no haya nadie, vacía, fría, inerte. O quizás es que yo sea ese error, esa solución equívoca en la ecuación y por ese motivo no logro mi propósito. En pensamientos nocturnos y alejados de toda lógica pienso en quemarla, o derribarla, y al fin ver lo que ansiadamente espero, si esa casa, mi casa, se encuentra cubierta de alegría, de vacío, de un sillón, de ventanas, cocina o buhardilla. 

Quizás es que el exterior de la casa sea otra parte de ella, en la que nos encontramos los incomprendidos. Nunca lo sabré. Solo veo entrar y entrar más personas y por más que grite, no se vuelven.

Lo más acertado en mi caso sería pensar que quizás no exista tal puerta, y que esté paranoico y mi subconsciente ha creado esa ilusión para mí. 

Creo que voy a sentarme a esperar a que otra persona venga y juntos poder descifrar este misterio, mi misterio, mi vida.

lunes, 9 de febrero de 2015

LA ATRACCIÓN DE LA VIDA

A medida que voy viviendo, conociendo, experimentando, odiando, queriendo, soñando y recordando voy dándome cuenta de como funciona esta vida, al menos de una mínima parte.

Esta vida es como una jodida montaña rusa. No hay otra. Un día estás en lo más alto y al día siguiente te ves sumido en la más profunda parte de esta atracción llamada vida. Hay veces que coges una gran velocidad y hay otras que incluso te atascas y te quedas parado durante un largo tiempo hasta que los mecánicos, que metafóricamente son personas, hechos, o acciones, arreglan esa avería y te permite seguir hacia delante. 

Cada vez estoy más y más convencido de la teoría que dicta que cuando varias cosas buenas que te suceden, unas malas están por venir. Y viceversa. Así es como una especie de bucle. Estás genial porque te están pasando cosas buenas y la vida no te deja disfrutar ni conocer en su máximo exponente la felicidad para que no te acostumbres a ella, y te responde con algo malo. Así, cuando te pasa algo bueno, sabes que algo lo estropeará y así no lo disfrutas con plenitud. De esta manera podríamos estancarnos y quedarnos en esa "casi" felicidad. Pero cuando nos pasa esa cosa mala, sabemos que algo mejor tiene que pasar, y eso justo nos ayuda a seguir. Un odioso bucle perfectamente organizado.

No suelo darle gran importancia a problemas secundarios como baches en ámbitos académicos, tocar fondo con algunas personas sin importancia o sentimientos que por alguna razón no deberían ser sentidos. 

El problema llega cuando en nuestras vidas esos problemas, siendo algunos de mayor importancia, se cogen de la mano y vienen hacia a ti a toda leche, solo con la intención de hundirte. Y realmente odio contar mis problemas a la gente, odio esos "lo siento" o esos "Bah, tu eres fuerte, es cuestión de tiempo". Los "lo siento" para mí son obviados, es imposible que alguien sienta realmente en su corazón, si tiene, ese sentimiento. O al menos no lo siente en todo su esplendor. Y esos "tú eres fuerte"... hasta el hombre más fuerte del mundo es vencido por la vida. 

Al final solo tenemos una entrada para la atracción. Es la más cara y valiosa, pero nos la dan gratis. Debemos pues tener a nuestro lado los mejores mecánicos, decidir si sentarnos en primera fila a vivirla al máximo o a recatarse en el último asiento visualizándolo todo.

Pero si hay situaciones en las que tantas vueltas, giros y tumbos acabas mareado y desorientado. En esas situaciones debes haber elegido bien a tu compañero/a de al lado, el/la cual te va a acompañar en todo tu viaje. Y los de adelante y atrás, con sus respectivas parejas. 

Ami, por desgracia, me dan pánico las montañas rusas. Pero en esta estoy montado obligatoriamente, no puedo bajarme, aún. Por esto, me dedico a no fastidiar a los otros viajeros, y grito lo máximo para que se bajen y se vayan a otra atracción diferente, y así, pueda gritar libremente en mi alocada atracción personal.

domingo, 18 de enero de 2015

DOMINGOS LLUVIOSOS

Sí, lo sé, debería estar estudiando los finales. Sí, lo sé, un domingo así sirve para estudiar. Sí, lo sé, como no estudie me veo en Septiembre llorando como una nena.

Pero un Domingo como este no se puede estudiar. Estos domingos son para descansar y despreocuparte de las miles de mierdas que pasan en el exterior, de los miles de problemas secundarios (que nosotros mismos lo hacemos primarios) que pasan fuera de tu casa, de tu cuarto. Yo prefiero abstenerme de toda esa basura problemática que al fin y al cabo solo nos restan años de vida. 

¿Por qué narices tendría que irme mal este domingo? Es mi domingo maldita sea. Todos hemos nacido con años de vida gratis. Es lo único gratis y valioso que nos darán nunca. ¿Por qué vamos a llenarlos de preocupación y problemas? Quizás este sea tu último domingo, o el mío. ¿Realmente quieres pasarlo así? Lo siento sociedad pero yo me niego.

Tic, tic, tic, es el sonido de tu vida agotándose. Cada minuto, cada hora, cada día que pasa es un día menos, un pasado, algo que no volverá. Detesto salir a la calle y ver a esa gente tan tan, tan normal, corriendo estresados hacia sus trabajos tan tan, tan normales, preocupados de cosas tan tan, tan insignificantes, que vuelvo a entrar en mi casa, me tiro en la cama, me pongo los cascos de música y ala, a disfrutar. 

No sé vosotros pero yo no quiero ser así. Hasta ahora me estoy resistiendo pero no sé cuanto más aguantaré. Es que es horrible. ¿Qué narices hacemos teniendo tantísimos problemas y preocupándonos tanto en la única vida que vamos a vivir? Solo tenemos una, y si tenemos problemas, que todos tenemos, solucionemoslos como algo más esporádico, todo se puede solucionar, menos tu salud. Si te agobias, te estresas y te deprimes es lo peor que puedes hacerle a tu salud, a tu vida, a ti.

Hay que tomarse la vida con un poco más de calma. Siempre va a haber problemas y preocupaciones, por eso hay que saber convivir con ellos. Si hoy no has conseguido solucionar un problema, o conseguir un objetivo, mañana tendrás otra oportunidad. No podemos quedarnos anclados en lo malo y dejar que esos problemas se adueñen de nuestra vida.

Así que, al menos hoy, aunque estéis de exámenes como es mi caso, relajaos y no hagáis de un día maravilloso y lluvioso cualquiera, un mal día, un día perdido. La vida no tiene porqué ser perfecta y sin problemas, la vida sólo tiene que ser... vivida.

Hoy, todo va bien en mi pequeño rincón del mundo.

domingo, 11 de enero de 2015

CAMBIO Y CORTO

Por fin lo he comprobado y confirmado. Si te portas bien con la sociedad, con las personas, estas se aprovechan de ti. Si decides mostrarles al menos, una parte, de como eres realmente, la utilizan para chantajearte o hundirte. Es así. El ser humano no es ni bueno ni malo por naturaleza. El ser humano es tal y como lo crea la sociedad. Y en este caso la sociedad ha sido una mala madre. Muy mala.

Algunos casos perdidos, como me gusta a mi llamarlos, nos salvamos y decidimos desobedecer a nuestra madre, la sociedad, porque no es así como queremos ser. Decidimos apartarnos y ser diferentes, mejores en este caso. Y, desgraciadamente, al ser diferentes, los hijos de nuestra madre cuarentona y drogadicta nos tachan de raros, y se atrincheran juntos para lanzar un ataque mortal.

Muchos de los que hemos decidido no hacer caso a la sociedad, terminan del otro lado. Los otros hijos, la mayoría, nuestros hermanos, son demasiados, y muchos de los pocos que quedamos deciden unirse al mejor postor, y no apostar por quien verdaderamente quieren ser.

Yo, que soy lo más diferente que puede haber, estoy en el bando de los sublevados, de los revolucionarios, de los que se preguntan el por qué la sociedad es tan pésima. Apuesto por lo que soy, pero juego solo. Por eso siempre gano. Pero al fin y al cabo soy de los raros, de los diferentes, de como queráis llamarlo, y sufro las consecuencias que estos sufren. Casi nadie sabe como soy realmente, soy demasiado reservado. Y no se me atribuyó al nacer. Se me atribuyó en el momento que adquirí la mínima decencia de darme cuenta en el mundo en el que vivo. 

¿Voy en serio a revelar como soy en realidad a estas personas? ¿De qué me sirve? Si lo hiciese con la mayoría, como ya he dicho lo usarían en mi contra y me controlarían. Si lo hiciese a la minoría a la que dignamente pertenezco tendrían una gran responsabilidad y finalmente sucumbirían al desacato y postrarían su cabeza ante corazones como los de la mayoría, vacíos. Pero, ¿y qué hago yo hablando del corazón? Yo no tengo de eso. Bueno, recuerdo que hace ya mucho lo tenía, al fin y al cabo todos tenemos uno. Pero la sociedad me instruyó y aprendí de ella. Por eso digo que no tengo corazón.

Es una pena tener corazón para vivir en una sociedad como esta. Toda se destina a acabar con los corazones de las personas puras. A mi no me lo destruyeron, porque como sabéis de antes, pertenezco a la pequeña minoría, nunca me han controlado, pero decidí suprimírmelo para así alejar de mí, por igual, problemas y, al fin y al cabo, sentimientos.

Los sentimientos no están hechos para los tiempos en los que vivimos. Por eso, he preferido enterrar los míos antes de que alguien los invada y los destruya. 

Sí, son demasiado valiosos y por eso decido quitármelos. No quiero tener nada valioso para que la sociedad, las personas, me lo puedan arrebatar.

viernes, 9 de enero de 2015

PENSAMIENTOS PROFUNDOS

El título lo dice todo. Podría veniros con mi sentido común a hablaros de lo triste que es estar solo y lo mala que es la soledad. Es lo que haría un cualquiera, cualquier persona normal de este mundo. Pero yo tengo la suerte de no ser normal.

Soledad. Palabra que algunos temen, otros anhelan raramente, y otros tenemos. Hablo de la soledad de estar solo, sí, pero no porque no pase tiempo con mi familia, amigos, o novia, en su día. No sé vosotros, pero yo necesito (y sí, digo necesito) estar conmigo mismo la mayoría del tiempo.

No sé como expresarlo. Estando solo soy como realmente soy. No tengo que aparentar, fingir, o simplemente llevar una máscara. Estando sólo no la necesito. No digo que en compañía todos mintamos, pero a distintas situaciones respondemos diferente sólo porque es esa situación la que se está dando. Y no lo veo, real. Lo veo... forzado. Todos esconden quienes son por lo menos una parte del tiempo. A veces entierras esa parte tan profundo, que ni siquiera recuerdas que está ahí. Y algunas veces, solo quieres olvidarte de quien eres realmente.

Todo esto no quiere decir que yo sea alguien malo, ni que esta situación sea mala. Simplemente pienso que la tenemos todos. Siempre que hay gente expectante,  por muy sinceros que seamos actuamos de manera diferente... o más reservada, o más abierta, o simplemente, aparentar quien no eres. Siempre he tenido esa sensación y nunca he encontrado una respuesta clara. Nunca sé si soy el único, o si los demás piensan igual.

Las personas suelen ponerse un escudo para que los demás no noten que son vulnerables. Yo también me pongo dicho escudo, pero para que los demás no noten lo poco vulnerable que soy. De alguna manera sería tranquilizante saber que no soy el único en fingir ser normal. Es decir, ninguno de nosotros es quien parecemos ser exactamente por fuera porque debemos mantener las apariencias para sobrevivir. Si lo pensáis, es cierto.

No me considero alguien raro, ni alguien misterioso ni mucho menos. Simplemente alguien confundido, alguien que sabe realizar e interpretar cada papel y busca a alguien que le vea tal y como es. Por mucho que escriba voy a seguir confundido. Sólo puedo deciros amigos, que, escribiendo a solas en mi casa, solo escucho silencio. Es un momento enternecedor, especial, poco dinámico incluso. Soy yo y mis pensamientos. Mis pensamientos y yo. Somos uno. No soy como los demás, y tampoco soy diferente a ellos. Entonces, ¿qué soy?

No soy hombre ni bestia. Soy algo completamente nuevo. Con mis propias reglas.