martes, 20 de diciembre de 2022

Melpómene

Creo que no existen los imposibles, que solo sobran los cobardes, que otro mundo es probable, que aquí nunca es tarde; que un segundo puede durar toda una vida y una vida puede cambiar en un segundo. Creo que la risa es algo serio y hasta eso hay que tomarlo en broma, que la meta es disfrutar el camino, que solo ahora se escribe el destino.

Creo que no hay amor sin fidelidad y libertad, que de fantasías se hace la realidad; que no hay que perseguir a quien se va, que si deciden irse por algo será; que no hay que olvidar a quien está, porque lo que es ya no cambiará. Creo en la gente, en la que siente y cuida, en la que abre la mente y entiende que para ser iguales, primero, hay que aceptar que somos diferentes. Creo en los sueños que duermen poco, en los cuerdos que parecen locos, en los besos que van del alma a la boca, en tu piel sin ropa.

Creo en los que van tropezando, porque esos son los que andan volando, y en los que andan perdidos, porque esos son los que se van encontrando.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Ataraxia

Después de un tiempo aprendes la sutil diferencia entre tomar una mano y encadenar un alma. Y entiendes que el amor no significa recostarse y que estar acompañado no significa seguridad. Y comienzas a comprender que los besos no son contratos, los abrazos no son acuerdos y que los regalos no son promesas.

Comienzas a aceptar tus derrotas con la cara en alto, hay momentos donde hay que enterrar el hacha de guerra tan hondo para no tener que desenterrarla nunca más, por el olvido de donde la dejaste. Hay que afrontar la verdad con los ojos abiertos, con el donaire de un adulto y sin la pesadumbre de un niño. Así, aprendes a construir todos tus sentimientos, decisiones y carreteras sobre el hoy, porque las carreteras del ayer están cerradas por derribo y las del mañana no están aún iluminadas como para planificar.

Después de un tiempo aprendes que hasta el sol quema... si recibes demasiado.

Así que consigue semillas, ponte los guantes y llena todo tu jardín de sabios árboles y coloridas plantas, decóralo con total libertad, en vez de esperar a que te traigan flores.

Y aprende que en verdad puedes resistir...

Que en verdad eres fuerte.

Y que en verdad eres valioso.


domingo, 11 de diciembre de 2022

El endgame

Háblale a alguien de mi. No puedo ni pensar que quizás me haya evaporado de tu mundo completamente. No puedo soportar el pensamiento de poder ser una silenciosa tumba cavada hondo en tus entrañas, tan hondo que ni la luz puede tocarme. No quiero ser la palabra en la portada de tu libro ni el final de una trilogía. ¿Has olvidado cada conversación que hemos tenido, cada mueca, cada madrugada? ¿Podrás vivir tu vida sin volver a decir mi nombre?


Háblale a alguien de mi, incluso si eso te duele. Una vez me dijiste que todos tenemos una habitación negra dentro de nosotros. ¿Es ahí donde me has metido? ¿Siguen mis fotografías colgando de las cuerdas de tu memoria?

Háblale a alguien de mi. No me dejes que me desvanezca como una polaroid. El tiempo suele ser muy cruel en ese sentido, pero tu y yo seguimos viviendo y respirando en este mundo imperfecto. ¿Qué clase de milagro es ese?

Así que háblale a alguien de mi. No quiero que la historia termine aquí, y tus palabras pueden ser lo único que nos quede ya. Renuncia a cada duda sólo por un momento, acaba con este interminable silencio y háblale a alguien de mi. O al mundo entero.

domingo, 4 de diciembre de 2022

Valentía

La verdad es que la vida te va a impresionar y emocionar de formas que nunca imaginaste, al igual que te pisoteará y te romperá el corazón en pedazos. La vida te regalará el tipo de lecciones que te harán crecer, construirte y sobre todo ayudarte a llegar a ser la persona que siempre quisiste ser, y sientes que eres. Pero te cobrará el tipo de perdidas y dolor en tu vida, que te cambiarán y deformarán de la peor de las maneras. La vida te pedirá que hagas todo el trabajo, que te conozcas y te quieras, pero que sin ayuda te sanes de todo aquello que te duele. Te enseñará a ser valiente, a luchar por ti mismo.

Al final del día, la valentía no es un campo de batalla. No es saltar al vacío o creerte más fuerte que lo que te echen enfrente. La valentía es la cosa más silenciosa que conocerás jamás. Es levantarte en las mañanas cuando tus huesos más pesen y tu corazón no quiera salir de las sabanas para que le de la luz. Es aprender que cuanto más te rajen y crujan, más debes mirarlo a los ojos, darle el nombre y el sentido que merece y afrontarlo. Al fin y al cabo ser valiente es saber ser cariñoso contigo mismo, especialmente cuando no es conveniente o fácil, sobre todo cuando sientes y piensas que no te quieren o debes ser querido. Es alejarte de lo que te daña, por mucho que quieras quedarte.

Pero más que nada, ser valiente es la manera en la que afrontas y defiendes tu luz. En que, aunque te traten mal, sigas siendo buena persona con los demás aunque en esos momentos no quieras serlo ni contigo mismo. Es dejarte creer en que mañana el sol brillará más fuerte, aunque las predicciones digan que hará tormenta. Es creer, aunque no sepas como seguir en el camino. Saber que hay mucho más de ti, que tendrás la habilidad de salvarte como nunca lo has hecho antes. 

Es saber que vas a sobrevivir.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

Sucia sociedad

Es realmente precioso ser el tipo de persona que busca el amor en una cultura que está obsesionada con derribarlo. Porque ese derribo es tan aburrido, es tan cliché. Está vacío, es transparente y no tiene peso alguno. Es una sociedad que ha sido enseñada a alcanzar las cosas que más brillen, enseñada a llenar nuestras vidas con la belleza de lo bello y atrevido, de centrarnos más en conseguir, poseer y devorar más que en sentirlo fuerte y profundizar en lo que verdaderamente significa para nosotros. Se confunde lo que los ojos quieren con lo que el corazón grita, y esa es una de las cosas más peligrosas que se puede hacer a uno mismo, y a otras personas. Eso asesina el hecho de ser "humano", porque destroza nuestra realidad. Se prueba, pero no se conserva. Se toca, pero no se siente. Se habla, pero no se conecta.

Soy feliz teniendo un alma que vive en lo profundo, en el sentimiento más allá de la superficie. Trato de que no enmascaren lo que necesito, que no callen la razón por la que mi corazón golpea mi pecho. Intento no tener envidia de aquellos que se dejan llevar por la desidia o la traición como si aquello les fuera a resolver sus vidas. Esas personas, he podido confirmar, están buscando constantemente escapar de ellos mismos o distraerse, y eso les arruinará, mientras arruinan a otros. Están vacíos en muchos sentidos, buscando lo que atrae y después lo siguiente en la lista. Ellos devoran, devoran y devoran, pero nunca estarán llenos. Por mucho que hagan nunca se sentirán satisfechos, porque lo que más sacia, el verdadero festín, no existe en los labios de nadie, o en la curva de sus caderas. Existe en los aspectos más honestos de quienes realmente son contigo. Existe en la nostalgia cuando no estáis juntos, en sus muecas y en las canciones que les hacen llorar.

¿Queréis belleza de verdad? ¿La belleza real? ¿El tipo de conexión que no es fugaz, sino que prefiere sentirse por y para la eternidad? ¿El tipo de conexión que te hace reír de alegría y llorar de pasión al mismo tiempo?

Pues aprended.

De una puñetera vez.


domingo, 20 de noviembre de 2022

Sin título ni por qué

A veces, sí. Soy feliz. Normalmente cuando estoy con mis amigos, cuando elevo mis ojos al cielo, ladrando como perros, tapándome la cara mientras lloro de risa con la broma de alguno de mis imbéciles, o simplemente verlos hacer cosas totalmente ridículas. 

Pero no importa que de bien estén las cosas, el día siempre termina en noche, y los hoyuelos de mi tez junto con mi risa tonta torna en una inexplicable y adorable tristeza.

Me tumbo boca arriba pensando en todas las cosas que podría haber dicho y no dije, todas aquellas cosas que aún estoy muy asustado de admitir. Pienso en todo lo que anda o funciona mal en mi vida cuando no estoy distraído por lo que pasa a mi alrededor, lo que cuentan las calles o las caras pálidas en el metro. Pienso en los problemas familiares, en los amores que se han perdido, los amigos que siguen su vida dejando al niño detrás. Pienso en todas las bonitas y buenas cosas que pasan en mi vida y cómo su forma se deforma ante la desidia y el tiempo. Cómo lo profundo nunca me deja solo. Pienso en cómo soy tan feliz y tan triste al mismo tiempo, tímido y extrovertido, querido e ignorado. 

Son en momentos así que me cuestiono mis vivencias vencidas, mi corazón de estación y qué tan bueno es volver a sentir al día siguiente.

lunes, 14 de noviembre de 2022

La borrachera del cupido

Hay momentos en los que los cupidos caen en depresión. Algunos dicen que vagan por callejones cercanos, y que otros se emborrachan y se van al tejado, a contar las historias que pudieron haber sido escritas con sus flechas. Apoyados en las gárgolas de los edificios, miran al tumulto, señalan y ríen, juegan y apuestan en cada teja sobre la pareja más dispareja. Porque de un paño libre de ataduras todo suele ser posible al pintar.

Esas historias no se pierden, sino que quedan flotando en el aire. El viento se atraganta con estas fábulas, le producen indigestión, más luego las regurgita llenas de todo veneno y las escupe en charcos y paredes agrietadas que acaricia al pasar. Se conoce el fastidio de los vientos cada vez que los cupidos se emborrachan, por eso tratan de evitarlos, se vuelven remolinos cuando captan alguno a distancia, pero a veces son tantos los cupidos que abrazarlos es parte del paisaje.

Los charcos contienen las historias, las disfrutan, les parecen fascinantes aunque desconozcan sus orígenes, o si son reales o solo el invento de una mente perturbada. Pero no pierden oportunidad para imaginar que existen, que laten en el sangrante mundo y que el viento malhumorado les regala aquello que no podrían descubrir por si solos.

Totalmente diferente es el caso de las paredes agrietadas, que casi vencidas por la crueldad de los años y del devenir del mundo, deben soportar el peso de esos desechos adhiriéndose a sus arrugas, que tarde o temprano las llevan a caer. Polvillo y grietas contaminadas de palabras estancadas en las veredas, mezclándose entre el olvido y la sombra.

La gente que pasa, pisa tanto los charcos como lo caído de las paredes, estas se pegan a la suela del zapato y recorren la ciudad dibujando poesía con retazos de lo que no fue. Dichosos los que pueden leer estas letras dispersas, que prácticamente son como laberintos de lo incierto convertidos en libros para degustarse en la eternidad.

Hay cupidos que en sus ratos libres suelen detenerse en alguna nube y admirar esas historias escritas por vaya saber que dotado de tan sabia caligrafía. Hay cupidos que están cansados de seguir los protocolos y cumplir a rajatabla con la letra pequeña de sus misiones para que el orden del mundo siga su "cauce natural", aún cuando las "victimas" pareciera que se encaminan solitas a su propia felicidad.

Hay cupidos que a veces piensan en dejarlo todo, renunciar al cargo y aventurarse en esas leyendas que hablan de poetas rebeldes que guían destinos desde la clandestinidad. Los que lo han intentado jamás han vuelto para confirmarlo, porque una vez arrancadas las alas y devuelto el carcaj, el arco y las flechas malditas, se camuflan en el tumulto y se vuelven invisibles para el mundano mundo. Algunos creen que son los escultores de las historias bonitas que se leen desde los tejados, otros, que son los responsables de la resistencia que oponen ciertas personas a sus disparos o de aquello inesperado que nadie puede explicar y se tacha de "milagro".

Y eso los deprime y se emborrachan frente a lo desconocido, el fastidio de la rutina, de no poder pintar su propio cuadro o por lo menos salirse de vez en cuando del camino y dejar actuar al maldito instinto.

Por eso suelen deprimirse... y cuando un cupido se deprime, todos saben cómo va a terminar.


domingo, 13 de noviembre de 2022

La clave

La clave del éxito está en saber que, si el mundo es redondo, puedes permitirte de vez en cuando pensar que estaba loco el que lo dijo, y que ser cuadrado le sienta de locos. Consiste en comprobar que unos ojos café americano pueden volarte la cabeza desde cualquier patio de Chamberí, que la cerveza sin alcohol contigo puede darle el sabor que la vida se merece un domingo de bajón a punto de caer la noche. La clave del éxito es insistir en la lealtad, en los objetivos, y no en las personas (que no quieren). Está en filtrar, en ser todo lo selectivo que se considere necesario de vez en cuando, en sentarte una tarde cualquiera mirando al atardecer y sentirte pleno. Consiste en correrte una tercera juerga mundial, levantarte y cumplir con esa persona intocable, en reconocer que estuviste enamorado como un gilipollas de una gilipollas que todavía no sabe que también lo está. La clave del éxito está en confiar en alguien después de todo. En la calma después de la tormenta, en leerte ese libro que jamás pensaste, en escuchar esa canción una y otra vez desde el lavarse los dientes de la mañana a la última copa de vino de la noche, ese vino y no se va. En perder la perspectiva cuando tu corazón te pide que lo apuestes todo a lo abstracto. La clave está en ser tú, siempre, muy tú, siempre.

Y recuerda, las cosas pasan de repente, y de repente pasan las cosas.


lunes, 31 de octubre de 2022

Jack

Estaba harto de los finales felices. Es cierto que, Jack siempre estuvo enamorado. Es extraño como alguien sin alma pudo haber dado todo por su dicha, por alguien que le hizo sentir como si tuviese corazón. Él antepuso todo su ser y principios por ella. Nunca dejo que nada la dañara e intentó agarrarla con todas sus fuerzas. De piel blanca como copo de nieve, dulce y a la vez fugaz.

Jack ya no era Jack. Nunca supo quien era, pero ese definitivamente no. Él era oscuro como la última noche de Octubre, un suspiro a la vez eterno. Pero ya nada de eso quedaba. Ahora vestía de luces y ninguna noche volvió a ser gris oscura. Toda melodía dejaba atrás los pianos melancólicos y las baladas negras, en vez de eso por toda la ciudad resonaban trompetas y flautas célebres por y para la persona que le poseía. Se impregnó de nieve por ella y dejó el que era atrás, solo por poder tocarla eternamente.

Al fin, entonces, comprendí que los finales felices no existen. Ya que Sally no está en esta historia. Jack antepuso todo su ser por la Navidad. Intentó adorarla y se vistió de blanco para conservarla. Por mucho que quisiera intentar ser el indicado y el mejor para la Navidad, nunca lo llegaría a ser. Porque Jack siempre estuvo enamorado. 

Y Jack siempre será Halloween.


martes, 25 de octubre de 2022

Fragmentos del Desentendido Amor Despiadado para El Olvidado Corazón Roto de un Extraño Hombre Desconocido

Inmediato a la pesadilla llegan las tormentas.
Cada noche los recuerdos eran bellezas
y a la muerte de la esperanza se crearon certezas
con la mente y el espíritu que vencerse no se dejan.

Con la fuerza de cien tormentas en medio de un desierto,
inesperado y con odio llegó aquel suceso...
y determinante me dijo seguir en el proceso
de luchar conjuntamente para vencer los tropiezos.

De una obsesión sincera entre muerte y esperanza
destruyéndose poco a poco las ilusiones y palabras.
De los sueños más hermosos a inhumanas pesadillas
me vi envuelto en un mundo donde al final no te tenía.

Explicaciones y palabras al final de este cuento.
Cosas que en la infancia no entran en entendimiento.
Pues es mejor alterar un final para que sea feliz
que mostrad la verdad y decir lo que sufrí.

Uno nunca entrega sin esperar nada a cambio
y siempre queremos recibir lo mismo que damos.
Si te entrego mi afecto mezclado con amor,
quiero, mínimamente, por tu falta, toda la razón.

miércoles, 19 de octubre de 2022

Otoño

Adónde el tiempo de los cerezos en flor, adónde el intenso verdor que este otoño oprima.
La risa abierta, los juegos, el fervor, la calma alegría bajo el cálido sol, el ardor de la pasión prendida en estrella.

Adónde la ilusión con sus marchas y banderas, el estruendo de un arpa bajo la luna llena.
El verso alumbrado por la espera y la entrega, la miel de mis besos sobre tu piel canela.

Adónde mis sueños, adónde tu querencia, la sal arrancada de mi orilla de arena.
Adónde el fuego, el aire, el agua y la tierra, los cuatro elementos de una vida nueva.

Se los llevo el otoño, amor
Se los llevó la pena.

jueves, 13 de octubre de 2022

La flor del campo de espinas

Sentado estaba la primera vez que ella se introdujo en el fondo de mi ser. Impregnando cual virus todas mis cavidades, dejando claro quién postraba su bandera en este cuerpo inerte. Después de las tantas vueltas que la manilla del reloj dio, después de cuantos besos mi tez recibió, después de cuantos argumentos bípedos y fugaces mi oreja escuchó, y después de cuantos gritos ella oyó, el tiempo murió.

Un día ella matando el tiempo, agarró sus cosas. Necesitaba apoyo y yo deseaba convertirme en muleta. Nunca sabrá cuánto significa para mi, jugaría el partido todo el día sin saber que yo soy el árbitro.

Entrego cada palabra, cada pensamiento, cada sonido. Cada tacto, cada sonrisa, cada enfado. Entrego todo el dolor que hemos soportado hasta ahora. Entrego toda la esperanza que perdí y tu encontraste.

Mientras debato que es lo que estoy buscando, ella comienza a armar un muro detrás de su puerta. Viajaría en el tiempo para mandar un mensajero que le diga que me deje entrar y junto a ella poner el primer ladrillo, pero me temo que ella disparará a cualquiera que ose acercarse.

Así que espero sentado en el rellano, debatiendo con mi alter ego cómo hemos acabado aquí. Y él me lo deja bien claro;

"Creo que encontraste una flor en un campo de espinas, buscándola tanto que de tus manos sólo queda sangre. Y sus pétalos se resbalan entre tus dedos."

¿Qué importa más? ¿Pasearse por una impetuosa gardenia, o escalar hasta la cima de un rosal?

miércoles, 12 de octubre de 2022

Versar el silencio

Si se pudiera versar el silencio, (mi silencio, tu silencio, el silencio de todos) qué bella poesía alumbraría. Pluma, candil o antorcha parecería y su tinta polvo de estrellas. Cometa viajera, su musa fulgiría sobre blancas dunas bajo la luna llena, o nevadas sendas de oscura brea.

Pues el silencio, (el tuyo, el mío, el nuestro) como el fuego enciende, fragua y crea todo verbo. Si se pudiera versar el silencio cabría lo divino y lo humano en un solo poema.

Silencio de iglesia o convento anidando en el campanario del verso, poema de aliento inerte. Silencio de vida o muerte vagando por el claustro del verso, poema de sangre ardiente.

Silencio de alegría o duelo, de tierno amor o esmero. Cielo, tierra e infierno empapando el poema entero.

Qué bonito sería versar el silencio en eterna poesía.

domingo, 9 de octubre de 2022

Ah, era esto.

Me enamoré de la música porque se parecía mucho a la realidad, tanto que siempre la he confundido con ella. Pero la música siempre me proporcionaba más respuestas que la vida. En ella, los círculos se cerraban, todo encajaba, uno llegaba a la última nota y suspiraba "ah, era esto.

Siempre tuve predilección por las canciones que desgarran, por la capacidad de dar forma y significado a aquello que sientes bien dentro. Porque al mirar en uno mismo todos tendíamos a hacer lo mismo: a encadenar un suceso con otro. Sin embargo, esa concatenación sólo existe en el corazón de quien lo siente.

En la música habitan historias cerradas, y existen unos porqués que permiten entender el sentido de lo que se escucha. Nada está puesto por azar, y los elementos de la canción están perfectamente calibrados. Quiero decir que si en determinado momento se cuela un mechero amarillo en la canción es porque probablemente ese mechero jugará un rol importante más tarde. Ya lo decía Zizek: si aparece una pistola en la canción es porque alguien la ha disparado.

Eso me reconforta. Porque luego, lo cierto es que la vida está llena de pistolas sin disparar, de mecheros no solo amarillos sino de todos los colores, y nadie sabe qué hacer con ellos. Se quedan perdidos en la melodía, sin sentido, sin nadie que los recoja del suelo.


domingo, 25 de septiembre de 2022

Hasta que el mundo deje de ser mundo

Somos de los que sobran, aquellos inadaptados que no encajan en ningún lugar, que no encajan en el mundo, que nos gusta comernos la cabeza y el corazón y plasmarlo en tinta. Escupir el alma en prosa, en alardeo. Mucho de ello son gritos de ayuda, de odio, de desesperación. A veces incluso soledad, y no os creáis, muchas otras de euforia. Quizás somos los que sobran y buscan ser comprendidos por aquellos que sienten como nosotros.

¿A quién no le gusta un atardecer? A todos. Pero, ¿Quién lo funde entre preguntas y directrices inconcluyentes sobre la vida? ¿Quién lo aprovecha de verdad?

Somos seres irracionales, adictos a los pequeños momentos, seres frívolos, hechos de una exasperante mezcla de rabia y amor.

Somos de ese tipo de personas que cuando están al borde de sí mismos no pensarán que caerán, sino que abrazarán ese último baile con el filo del abismo. Y cuando nuestro último aliento llegue escupirá un ligero, "aquí no hemos venido a sufrir". Entonces tomaremos un par de hojas de laurel y una tinta efímera y marcharemos hacia la próxima estrofa con una sonrisa de oreja a oreja, impacientes de saber lo que va a ocurrir.

Somos aquellos que no dejarán huella en este mundo, pero si dejaremos huella en el nuestro, porque sin quererlo, hemos creado un ámbito, un ámbito nuestro, de esperpentos, de callejeros, de la impregna minoría, de los de "rage and love", un lugar donde miras al cielo no para temer por la lluvia, sino para dejar los paraguas en casa. Para sentirte gigante en ti y minúsculo en ellos.

Somos simples, fáciles entre nosotros, impredecibles ante ellos. Mala influencia para los niños, terroristas sentimentales, somos aquellos que necesitan malas costumbres, corazones magullados y almas de suave tacto. Los que suenan a estruendo y metralla, los que aman morder el polvo.

Somos esa calaña de versos que nadie leerá jamás, a menos que estemos tachados. Somos los protagonistas de las tragicomedias, los que el Alfa y el Omega se les quedó frío. Los que se defienden de la vida con la Égida.

No somos más que un alma cándida moribunda esperando a que algo la haga renacer. Y florecer imperfectos, hasta que el mundo deje de ser mundo.


lunes, 19 de septiembre de 2022

Aquello que dijo Ty

 "¿Lo veis?" Dijo Ty, resonando reflexivo mientras bajaba el volumen de la televisión, desenredando sus cascos, y sacudiendo su oscuro pelo a la vez.

La película había acabado; letras blancas de créditos aparecían de arriba a abajo en la pantalla. "Cuando tu quieres a alguien, se convierte en una parte de lo que eres. Cada cosa que haces. Están en el aire que respiras, en el agua que bebes y en la sangre que corre por tu venas. Su tacto se queda en tu piel y su voz recorre tus oídos todas las noches. Conoces sus sueños porque sus pesadillas te atraviesan el alma, sólo conoces sus buenos sueños, porque ya también forman parte de los tuyos. Y tu sabes que esa persona no es perfecta, pero conoces sus defectos, la profunda verdad que reside dentro, las sombras de sus secretos y eso no te da miedo; es más, amas más a esa persona por ello, porque no quieres perfección, quieres a esa persona. Quieres."

Todo se convirtió en silencio, hasta que Ty se percató de que todos estaban mirándole.

"¿Eso es lo que quieres?" dijo Sam bastante sorprendido.

"Nah" dijo levantándose Ty. "Es solo una película" Y se puso los cascos mientras iba hacia la puerta. "Nos vemos mañana, chicos." dijo, y se fue.

"Cuando Ty se enamore" dijo Sam, mirando aún la puerta, "va a ser como... wow."

"Será entonces cuando nunca le veamos ya" dijo Sarah. "Persona afortunada ella, donde quiera que esté"


lunes, 22 de agosto de 2022

Atardecer de engranajes

Aparte de la alarma de abrir los ojos todas las mañanas, y su necesitado alargue de cinco minutos más, tengo otra alarma que nunca quito. La alarma de la hora en la que el Sol se esfuma no sin antes dejar la última ráfaga de día.

Intento no perdermelo, ya que nunca sabré si mañana lloverá. Es el único sitio del mundo en el que me he sentido real e invencible, saltando, sonriendo, gritando... aún viéndolo en uno de los peores días de mi vida, o incluso habiendo perdido a alguien, de la forma que sea. Quizás esa es la magia.

No sé por qué el hecho de verlo, mirarlo y respirarlo hace que en parte me sienta mejor, me sienta liberado, menos pesado, más orgulloso de mí mismo y al mismo tiempo más calmado. Por qué aunque lo adoro en todos mis estados, siento la necesidad de hacerlo en los momentos que menos se disfruta, cuando todo se me viene encima, cuando las paredes me aplastan, cuando el recuerdo me abruma.

O quizás sí lo sé. Y lo más triste de todo es que lo que necesito ni se compra ni se mendiga.

miércoles, 17 de agosto de 2022

La bella inundación

Me he pasado toda la mañana recogiendo agua del salón. No es que haya roto ninguna tubería, ni tampoco que la lavadora se haya rebelado por los trapos sucios de estos años de vida.

Es que desde que me he ido, no deja de llover en casa. Sé que es muy jodido aliñar una ensalada con un paraguas en la mano, o aguantar cada mañana llamadas de los vecinos quejándose de que he dejado goteras.

Me hago una idea del estrés que es estar en el no-estar. De como uno debe zambullirse bajo el agua para poder abrir el grifo y conseguir prepararse un café, o despertar sudando de madrugada cayendo en cuenta de que se ha olvidado regar las plantas hundidas.

Me han contado que también se han afianzado nubes de tormenta encima de mis armarios, renegándose a irse, determinadas a estallar mi cuarto desde que me fui.

Y sé que brillé llevándome el Sol aquél día cuando di un portazo a la puerta. Pero que me maldigan si no dejé la Luna llena dentro de ese lugar, iluminando todo excepto los rincones mas oscuros y recónditos de mi casa, donde residen mis recuerdos, mi desidia y las personas que dejé atrás.

¿Te sorprende que dejara la Luna allí y me marchara? Bueno, lo mío con la Luna siempre ha sido como los lobos. El aullarla por la noche cuando nadie me ve es lo que me hace sentir.

Pero y si, en mitad de una noche incierta, ¿quiero o necesito volver? Con cerrojos de ira bloqueé las ventanas. Con duros tablones de melancolía atranqué las puertas. Hasta con un armario lleno de añoranza obstruí el balcón.

Me he ido y es el fin. Las gotas apagan los cigarros y destrozan el vermú mañanero. El techo reside gris, y ya no sé si es lluvia o llanto. Lo único que sé es que han crecido raíces en el pasillo. Que uno se puede deslizar por las cascadas escaleras abajo, que la cocina está llena de sin sentidos. Y que en el baño lo único intacto que queda es el espejo, lleno de 26 años de una cara desencajada.

Ahora me encuentro con un camino maltrecho y unas huellas que no son las mías. Pero está bien. Muy bien de hecho. Así es la vida, y en la vida las cosas pasan. Me voy y me iré. Me largo donde quiera que me lleve esta historia. Pero... sólo un favor.

Cuando arregléis mi lluvia y el llanto. Cuando descubráis mis esquinas. Cuando limpiéis mi cocina y podéis mi pasillo... Al menos, sólo al menos, dejad mis estrellas encendidas.


martes, 26 de julio de 2022

El Diablo

Anoche hablé con el Diablo mientras te añoraba
y él amablemente me regaló su pañuelo.
Me dijo que lo que buscaba era mi calma
pero yo sólo quería su consuelo.

Anoche hablé con el Diablo y le pregunté
la razón por la cual no me habías besado.
Su dulce voz me respondió, no lo sé,
y entonces me abrazó como otro enamorado.

Le confesé al Diablo lo que siento por ti
y me dijo que lamenta mi sentimiento.
Le confesé lo que anoche contigo viví,
pero siguió obstinado en su pensamiento.

El Diablo me gritó que ya no gritara,
que me quiera a mi, que era fuerte.
Él no quería que nada me dañara
y me acercó a su pecho para calmar mi mente.

Anoche hablé con el Diablo y le pedí
que me quemara si ya no me querías.
Y como dijo que te olvidaste de mi
incendié mi cama mientras dormía.