martes, 26 de diciembre de 2023

En algún lado entre ayer y hace diez años

Te darás cuenta de esto en tu cocina, en el momento exacto en el que estés fregando los platos, mientras en tu oreja resuena la vibración que hace la lavadora cuando lava tu ropa de la semana un domingo por la noche. Te darás cuenta cuando no puedas recordar el último día que no revisaste tu email, o la última mañana en la que sobreviviste sin un café, o la última vez que te deslizaste por un tobogán.

Es normal, ¿sabéis? Compras tu propia comida, te pones tus propias alarmas, te atas tus propios cordones. Llevas esta independencia como un accesorio, como una identidad, como algo que siempre has conocido. Pero no siempre ha estado ahí, ¿verdad? Hubo un tiempo en que te llamaban desde las escaleras para que bajaras a desayunar, cuando te sentabas en el asiento de atrás, cuando contabas los días para tu cumpleaños. La transición debería ser obvia, pero, ¿cómo no nos hemos dado cuenta?

Los días son cada vez más cortos, pero tú ya los has soportado antes. En algún momento, has aprendido a comprender y manejar el frío, el hambre o la soledad. Esos días oscuros ya no te asustan como antes. Ahora eres más viejo, ahora tienes menos miedo.

martes, 28 de noviembre de 2023

Corazón on the rocks

Desciendo bajo la luz consagrándome a las llamas de cabeza al infierno. Un infierno gélido. Estoy boca abajo de lo divino queriendo dejarme caer. El diablo me intenta alcanzar con una risa burlona. A estas alturas yo abro los brazos y me tiro hacia él.

Explota en mi frío pecho una bomba de relojería que me vacía por dentro y nuestros brazos se ramifican. Su mirada tibia se clava en mis pupilas, las llamas cubren todo mi cuerpo y el hielo al que debía mantenerme fiel, se deshace. Gotas congeladas caen del hueco izquierdo de mi pecho y se evaporan al caer.

Me encuentro en medio de dos mundos y de ninguno quiero salir, caminando por el fulcro de una balanza, buscando que algo se apodere de mi o yo apoderarme del resto. La posesión de algo que no es mío y nunca fue para mí.

La mayor droga que hay para el ser humano es otro ser humano.

Me vuelvo adicto a los besos de toda Judas que me quita la ropa, me vuelvo adicto a las mentiras suaves de algodón, a ser o a sentir que existo, y luego quemarme para al final del camino, congelarme.

Y cuando al final me dejo caer del todo, algo me agarra de los tobillos y me hace volver a mí, a lo que soy. Una partícula en el horizonte de sucesos. Un equilibrista descentrado. Con el abismo susurrándome secretos y envolviéndome como un recuerdo olvidado que se aferra a la esperanza de ser eterno.

Y que al final es eternamente olvidado.

domingo, 22 de octubre de 2023

Emergencia

Cualquier persona en la niebla se convierte en fantasma. Pero hoy no pienso ser una tragedia.

No soy ninguna casa funeraria, con velas blancas en cada rincón, como cualquier cementerio. Estos son la forma en la que nunca dejamos ir, y hay que aprender a dejar ir. Esta noche, poetas, vamos a girar nuestras muñecas tan hacía atrás, como si la punta del lápiz fuera una hoja de afeitar, que no podrá mostrar toda la belleza que se esconde dentro. Lanzaros al vacío, con alas de avión, seguid adelante, y repetid conmigo desde el corazón:  

"No necesito que nadie me ame tanto como me odio a mi mismo, sólo necesito quererme tan bien como el peor de mis errores. Sé que soy nuevo en esto, pero he visto demasiadas ciudades desde diferentes tejados sin haberme lanzado desde ellos. Por fin he entendido que la luna no tiene que estar llena para poder adorarla cada noche, que no somos tragedias varadas debajo de ella".

Si mi corazón se hubiera roto cada vez que he caído perenne en el amor, podría ofrecerte una montaña de confeti. Pero entended esto. El corazón no se rompe. Se daña como un corte, que, profundo o no, después vuelve en sí.

Porque yo nunca he sido una tragedia. Siempre he sido una emergencia. Así que llamad al 911, y decidles que estoy satisfecho.

lunes, 28 de agosto de 2023

Mar

Todos nacemos con un padre el cual pidió matrimonio a una madre porque todo el mundo le dijo que eso era lo correcto, y una madre que solo dijo que sí porque pensó que él era lo mejor que podría tener. Y tú naces y creces escuchando que el amor es como una religión porque las personas creen en él tanto como en ella. Pero tú, aún así, no sabes qué es el amor aunque se te inculca que en general debe ser como el amor a Dios, porque te dicen que es poderoso y arrasador, capaz de dividir el océano en dos.

Empiezas a ver a personas enamorarse como quien se enamora de falsos ídolos, después ese amor se desmorona como papel mojado y ves cómo el fondo de sus corazones se oscurece. Entonces te dices a ti mismo "yo nunca estaré tan cegado, nunca seré tan estúpido, yo esperaré a las verdaderas señales".

De esta forma, un día tu recurres al Mar. Porque cuando la gente necesita a Dios acuden a un sacerdote, y cuando la gente necesita mantener su mente estable acuden a un psicólogo. Así pues tu le pides al Mar que te entregue el amor verdadero. "Ten cuidado con lo que deseas", te dice ella, ya que, como si de un abogado se tratase, no quiere terminar demandada. Pero tú, consciente de toda letra pequeña crees que conoces los riesgos, y después de firmar el papel de consentimiento se lo pides oficialmente. "Encuentra a la persona a la que puedo amar verdaderamente y con la que puedo ser feliz el resto de mi vida". El mar, antes de perderse en su marea, te dice "el resto de tu vida es mucho tiempo".

Esperas unos diecisiete días y al abrir la ventana a la costa encuentras un paquete envuelto en periódico traído por un cuervo. "El correo hubiera sido más conveniente que un pájaro", le dices al Mar. Mientras rompes el envoltorio entiendes y esperas que dentro debe estar la foto de tu futura esposa, o algo parecido. Después de estar un rato destrozando el embalaje lo único que se escucha a lo lejos son las olas rompiendo en la orilla. Incrédulo miras dentro.

"Debe ser algún tipo de error", dices mirando un viejo espejo reflejando tu rostro. Pero la mar no comete errores, y como te dijo que el resto de tu vida es mucho tiempo, entiendes que has pedido un amor tan complicado que incluso la magia del propio Mar no lo ha podido conseguir. Pero esta puede leer corazones tanto como sismógrafos terremotos, y señalando al espejo te dice "esta persona te querrá mejor y por más tiempo que cualquier otra, y quererla te hará más fuerte, más feliz y mejor". Junto con su voz, una brisa entre sal y vainilla mezclada con una brutal honestidad termina diciendo "nadie te querrá como esta persona".

Entonces, miras tu reflejo. Tu nariz medio torcida, tus dientes no tan blancos por las toneladas de café de las mañanas, tu pelo despeinado y tus ojos apagados. "Recuerda, no se aceptan devoluciones", te dice mientras te deja su dirección de contacto y se desprende en la costa. En silencio, te llevas el espejo dentro y te quedas mirándolo, perplejo, toda la noche.

La mañana siguiente apareces con los pies empapados en la costa, la arena hasta los tobillos, y una leve sonrisa aparece cuando el primer rayo de sol se eleva desde el este. "Esto es lo que significa amor", se escucha susurrante.

Después de un tiempo, dejas que un cuervo se marche con una carta que acabas de escribir al Mar, que dice, "¿Qué haces esta noche? Yo voy a salir a invitarme a cenar".

Y te sientes invencible.

martes, 27 de junio de 2023

Polvo en casa

Se nos advierte de que no hagamos de las personas un hogar. Nos dicen que el hacer eso nos matará una vez ellos se vayan de tu vida. Pero, ¿de qué sirven estos corazones palpitantes si no es para ser los hogares de aquellos que nos pertenecen?

Mi corazón siempre ha sido un hogar con muchas habitaciones, y con mucho espacio para quienes quieran estar, y a veces tenemos tanta suerte de encontrar a personas que siguen dentro de nosotros aún estando lejos. Yo siempre he estado haciendo pequeños hogares en las personas, esparciendo pedazos de mí mismo en los que confío. Y sí, es difícil y a veces te equivocarás en quién confiar. Pero, créeme, es mejor abrir las puertas de tu hogar que tenerla llena de polvo para toda la eternidad.

Hay partes de personas que necesitas cuidar y partes de ti que necesitas dejar que cuiden, y mientras que echar de menos a personas es mi definición de nostalgia, creo que este es el mejor significado de vivir.

Porque todos tenemos ciertas personas que por alguna razón te recuerda a la protección de tu hogar. Es cierto que en ciertos momentos pasearás por tu corazón vacío, pero al menos tendrás la certeza de que no te pasarás la vida solo.

miércoles, 7 de junio de 2023

Desearía no haber sido feliz cuando no tuve que serlo

Hace tiempo escuché una canción que no contaba nada sobre leyendas. Intenté escribir una letra que me recordara a aquella. Un reflejo fiel de la dureza, del insolente jaguar al convertirse en presa. Mostrándose a la justicia como un rayo con el que inflamar ajuares de cuero y seda. Hace tiempo que lo intenté, pero hace mucho más que renuncié a intentarlo.

Lo que sí recuerdo es como me olvidé de quien era ella, como se olvidaría un dios de respetar fronteras. Me olvidé del sonido de su risa, del brillo de su mirada. Me olvidé para hacer sitio a la memoria más canalla que en derecho de socorro se refugia bajo las faldas, con un burdo estilo y educación malgastada.

Me olvidé de su vida empecinado solo en su alma. En bailarle el agua sin saber que avivaba sus llamas. Rindiéndome al ritmo del compás y de la regla de tres, aunque ahora soy sólo uno, más cabal que libre, y más libre que acabado. Me olvidé del dolor al recordar y recordé que nunca aprendí a olvidarlo.

Y el futuro llegó para quedarse, más allá de quejas y cambios de acera. Aterrizó para deshacerse de su traje corto de quimera.

En fin, qué se yo, si para mí ni el pasado es ya lo que era. Hace tiempo que el futuro se cubrió de gloria, dejando en la estacada al adivino, volviendo más malo al sabio y más sabio al dolido.

Hace tiempo que llegué a la brecha donde establecí mi campamento base, porque puede que no sepa a vivir sin miedo, pero menos aún siendo un cobarde. Hace tiempo decía que siento orgullo de mi pereza, o sinceramente ya me de pereza el orgullo. Con desdén cuido de mi amor propio, haciendo caso a consejos que no escucho.

De vez en cuando habito entre lo que sigo y no encuentro, más partidario de ser feliz que de alcanzar el final del cuento. Siempre dicen que al final esperan unas inefables perdices, y, según mi colega Poe, debería haber un cuervo. 

Vivo entre el qué busco y el adónde voy, y ante todo, fogoso y furioso me enfrento a fuerza de hachazos y lamentos a las personas iracundas, fugadas de mi yunque eterno. Hace tiempo que los desterré, hace tiempo que los llevo dentro.

jueves, 18 de mayo de 2023

Que, ¿qué edad tengo?

De las preguntas más absurdas que se pueden hacer en la vida. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino cuantos de ellos hemos vivido. 

Yo prefiero decir que tengo 43 miradas en el metro que me han hecho sonreír. Tengo 4 "te quiero" suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante me mentía. También tengo 18 abrazos inolvidables, 4 de ellos irrepetibles, ya que quienes me los dieron ya no están. Tengo unos 34 "lo siento" de los cuales 6 jamás me perdonaron. Tengo unos 5.000 besos, pero solo me acuerdo de 8. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos, y solos, y tristes. Tengo 30 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 2 de ellas muy amargas invertidas en algo que merecía llorarse durante años. Tengo 200 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 12 sonrisas por compromiso. Tengo 3 deseos de la infancia que se dan de hostias con las promesas que nunca cumplí. 4 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo unas 6 camas donde me acosté sin querer estar y 2 donde hubiera matado por despertar. Tengo 5 errores que volvería a cometer y 1 del que me arrepiento mucho... bueno, solo un poco. Tengo miles de mesas con cervezas en la cabeza, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 38 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. Unos 19 conciertos, 150 películas... y me es imposible contar las canciones. Tengo 32 tardes comiendo pipas en un parque viendo pasar la vida con mis amigos. Y 200 más recordándoles unos años después. Tengo 5 adioses. En 2 de ellos nunca quise despedirme en realidad. Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que debí haber callado.

Para quien quiera saberlo, esa es mi edad. Y no tengo ni idea de en cuantos años cabe eso.

domingo, 14 de mayo de 2023

Vigésimo séptimo

La búsqueda constante del equilibrio, de sanar el eterno letargo. Me lleva a reflexionar sobre el inviable propósito de mi existencia. No obstante no es tan fácil, quizás huir o esconderse lo sea.

De momento estoy desarrollando un pensamiento instrospectivo, que me permita perdonar pero sobre todo perdonarme por todos los errores y poder continuar el camino.

Quiero dedicarme el suficiente tiempo a mi, a ser yo, sin capas ni corazas. Poder amarme y amar sin tener pánico a caer por el precipicio.

Al enfrentar mi vigésimo séptimo cumpleaños he decidido recopilar todos aquellos momentos únicos e irrepetibles que han marcado un antes y un después una trayectoria a lo largo de mi vida.

Pero siendo sincero ninguno de todos esos momentos me representa. Reconozco que soy una persona difícil de corregir, de comprender, de remarcar.

Que le cuesta conformarse, inestable y veleta. Poco comprometido e irresponsable.

Pero he decidido trazar un dibujo sobre el lienzo de mi vida. Quiero que sepas que tuve que perder ese brillo en mis ojos para precipitarme en linea recta al vacío, recobrando el trazo en una curva cada vez más pronunciada hasta convertirse en un círculo infinito. Reproduciendo la rueda de mi vida, una y otra vez... 

qué vértigo.

Prometo no cambiar pero sí intentarlo.

lunes, 8 de mayo de 2023

Espero que tengas el coraje de terminar

Y espero que tengas el coraje de ver del final de una forma que sea bonita, que sean rocas que te ayuden a caminar en el barro. Espero que tengas el coraje de amar, y tengas la oportunidad de pasar a través de él como la lluvia. Que no te agarres, o te obceques en cambiarlo, que no pidas a las personas o a las circunstancias que sean más de lo que van a ser para ti. Espero que tengas el coraje de ver los finales como las piedras angulares de los capítulos que te cambiaron la vida, sin necesidad de que sean parte del resto de ella. Y cuando eso suceda, espero que tengas la valentía de darles cierre. Y seas tu propio hogar, tu propio lugar seguro. Que no dejes que las pérdidas te destruyan, que no dejes que estas entren en tu corazón para convencerlo de que ha fallado, o que no eres merecedor de la felicidad que siempre pregonas en tus días. 

Simplemente espero que tengas el coraje de ver el modo en que tu has querido, intentado y luchado por algo tan profundo como tu mismo te has permitido, que aprecies los buenos momentos por como han sido en vez de neutralizarlos y hacer de ellos una herida.

Por favor, ten el coraje de seguir adelante.

Ten el coraje de salir de ahí con gracia.

martes, 18 de abril de 2023

Mentiras ciertas

Cuando el interés es mutuo, nadie pierde el tiempo en querer disimularlo.
A quien te quiere, se le nota. Se le sale de las manos, se le ve en la mirada. Tiene un gesto. Un acto. Un algo que se le impone y necesita demostrarlo.
No hay distancia. Vacaciones. Complicaciones. Falta de tiempo. Cansancio. Ni mañana.

Con el desinterés pasa lo mismo. Cuando a alguien no le importas, se le nota. No hay desengaño, no hay desilusión, no hay futuro frustrado. Hay señales que uno se traga porque no quiere ver. Y ver, a veces, atenta contra la esperanza.

Cuando lo único que se tiene es esa carta, no cualquiera la apuesta. Apostar lleva, de la mano, la renuncia a una espera desvelada como inútil. No es fácil irse queriendo. Y no es fácil asumirse no querido.

Entonces, uno cree lo que no existe.
¿Inventa? No, se lo cree.
Dicen que no existe nadie más vulnerable a creerse algo falso que aquel que necesita que esa mentira sea cierta.

miércoles, 29 de marzo de 2023

Telas de araña

Me pregunto que es peor, decepcionarte de la realidad o sentirte indiferente sobre si la realidad cambia o se queda igual. La vida nunca te da la espalda. Tú te das la espalda a ti mismo cuando dejas que cada puerta cerrada te detenga en seguir adelante hacia la siguiente. A veces preferimos postrarnos ante la puerta cerrada y creer que de alguna manera se abrirá, aunque eso difiera en lógica e incluso sabiendo realmente que si se abriera no traería nada bueno de dentro.

Esperamos. Elegimos esperar. Preferimos tener esperanza, y tememos que al segundo que sigamos adelante esta se abrirá. Creemos poseer lo que sabemos que no tenemos y tememos saber que no lo poseemos, y perderlo, aún sabiendo que nunca fue nuestro. 

Hemos estado viviendo tanto tiempo entre pequeños hilos de esperanza que, apilados uno encima de otro, creemos haber construido un falso suelo, lleno de hilos insignificantes que un día creamos para hacernos sentir plenos. Lo de pisar sobre seguro nunca fue tan sarcástico.

Pero cuando tapiamos la puerta y empezamos a andar entre esos hilos, nos damos cuenta que, como la tela de una araña, cuando el primer hilo se rompe, todo lo demás cae con él.

domingo, 12 de marzo de 2023

Dientes rotos

En la radio suena....

"And in the darkest night

if my memory serves me right

i'll never turn back time

forgetting you but not the time"


Las mil tormentas que hacen llover en tu cabeza, que te exprimen las lágrimas y te hacen querer desaparecer en el fondo de una botella vacía y sin mensaje. Todos los barcos que llevas por dentro, yendo a contracorriente mientras desean llegar a un puerto, y un corazón que de tan roto que está se siente muerto.

Y yo, iluso de mí, queriendo ser tu amuleto en mitad del oleaje, gastándome la boca en cada peaje que me cobras por intentar entenderlo.

Nunca pensé que alguien que te parte los dientes podría ser la misma persona que te hace sonreír. 

lunes, 6 de marzo de 2023

A Marte

Estoy a punto de viajar a lo desconocido y el desconocido será tu recuerdo. Me iré por una hora, dos días, tres meses... ya no importa por cuanto, si no por dónde. Me iré a la luz de tu sombra, al frío de tu calor. Me iré a Marte sin amarte ni detener mi corazón.

No te buscaré, estoy seguro, aún cuando mis latidos se reanimen con tu aproximación. Y si decides volver, yo ya me habré ido y estaremos perdidos y perderemos el juego de la desidia de no volvernos a ver. Por eso me marcho, para no ir contra los instintos que en su día no controlé.

Me iré a Marte, y aunque no logre dejar de amarte no puedo privarme de mi felicidad. Porque tenerte es detenerme en el camino y serme infiel. Me iré a Marte inerte en este amor. Me iré a Marte para gobernar sobre nuestro arte sin tener que volver a caer en la tentación.
Me voy a amarte sin tenerte. Amarte, inerte del corazón.

miércoles, 22 de febrero de 2023

Fuego fatuo

Prender fuego a aquello que te ha hecho daño, al igual que hacerlo con aquello que has querido o con aquello a lo que te hizo una vez feliz. Prenderle fuego a lo que te dicen que debes aspirar a convertirte y quedarte a mirar cómo arde, liberándote, o pensando que aquello jamás volverá a ser algo más que ceniza, es, en última instancia, un acto de valentía y, sobre todo, una oportunidad de renacimiento.

La vida te prenderá fuego a muchas etapas, a muchas historias, a muchas otras cosas. A veces te dejará solo, rodeado de escombros y con una peste insoportable a que todo lo que no seas tú es pasado y está muerto. Otras veces te ayudará a acabar con aquello que te estaba convirtiendo en un iceberg, frío, engañado y con cien mil sentimientos y sueños bajo la superficie. Quizá te dé la cerilla a escondidas y te diga dónde conseguir chispa y hacer arder el mundo. Muchas veces explotarás tú mismo o explotará todo a tu alrededor, y no serás capaz de percibir el olor a gas ni de correr para salvar aquello que ya está siendo sucumbido por las llamas.

Y cuando todo esto ocurra, cuando las cenizas de aquello a lo que tanto querías ya estén volando y se te escapen, cuando veas que después de todo ese fuego no queda nada detrás, cuando hayas acabado con todo lo que se supone que debías ser y no sepas por dónde empezar a ser de nuevo, comprende que la vida no se entiende sin reconstrucción, la vida no se entiende sin la capacidad de levantarse, no se concibe sin momentos de superación.

Recuerda que en las cenizas también queda vida. Y tal vez te encuentres en ese momento épico de la película donde caminas a cámara lenta y explosiona el lugar donde te encontrabas hace unos segundos. Donde fuiste tú hacía solo un instante. Donde no te soportabas o donde no eras feliz. Donde te habían envenenado y regalado el mayor daño posible. Donde te quemaron y esparcieron tus cenizas por madera podrida. Pero todo aquello que necesitas para volver a empezar solo consta, realmente, de olvidar el fuego que te sucumbió, olvidar lo que eras antes de arder y enterrar el recuerdo de ser quemado. 

Empieza a arder, conviértete en ceniza, y resurge en algo totalmente ignífugo.

jueves, 9 de febrero de 2023

Jitanjáfora

Algún día seré yo quien elija el cuando. No buscaré a nadie para que me explique cómo se va el dolor del alma. Descubrí que soy mejor estando roto, con el gris de contra fondo, con las alas sucias y las verdades a todo esplendor. No quiero maquillar situaciones ni enamorarme de los porqués, ni de ese "pero" que siempre viene en el paquete de cada quien. Prefiero quedarme con mi paradoja, tratando de entenderme yo, porque pocas personas lo hacen y cuando lo hacen se van.

"La gente es así", no te culpes. Soy el veneno sin antídoto, la verdad que duele, la luna que no brilla, Saturno sin su anillo y donde nadie está, es mejor así, me elijo mil veces a mí, y solo ser leal a quienes te son leales. Aparte, la vida es muy jodida para estar dedicando amor a corazones que no lo conocen y, quienes lo conocen no lo valoran o lo usan a placer, creyendo a personas falsas con mil máscaras para cambiar. Al final todos somos malos, no existen héroes y los protagonistas mueren.

La universidad por anonimato universal es la vida misma, y de ella aprendes todo y te gradúas al cerrar los ojos a pesar de que muchas personas te hicieron abrirlos un montón de veces en contra de tu voluntad.

domingo, 5 de febrero de 2023

Donde las princesas no saben bailar

Quizá hay lugares a los que jamás se debería volver. Los visitaste tiempo atrás, guardas un recuerdo de cómo eran, de cómo eras tú cuando estuviste en ellos, y al regresar te das cuenta de que todo ha cambiado, que nada fue como creíste. El lugar. Tú. 

La nostalgia es una pésima compañera de viaje. Y más la nostalgia de lo que creías que era. Te distrae de lo nuevo. Te arrastra a lo conocido. Y una vez allí te susurra con malicia: "¿Te das cuenta? Nada permanece. Ni fue"

lunes, 30 de enero de 2023

Una mentira sincera

También he sabido perder, mis victorias no compensan mis derrotas, y aún así vive la esperanza en mi pecho de algún día encontrar un lugar donde descansar sin temor al dolor ni la desidia. Hablo del amor propio frente al espejo, pero es que por más que me quiera nunca encontraré en mi esa conexión de saber que pertenezco a alguien, de saber que mi sonrisa no es mía y que mi alma tiene una casa con una foto en la alacena junto a quien cuide mi corazón.

La vida se hizo para compartirse, el corazón en un momento llega a una etapa que, o está en nuestro pecho roto o está fuera de él, quizá ninguna de las anteriores sea para quienes prefieren vivir una vida solos sin que les lastimen, pero el ser humano siempre tenderá a lo difícil, lo que rompe, esa afición por la aflicción, esa desesperación por buscar la respuesta a esa pregunta en boca de todos...

¿Qué es la felicidad?, he llegado a la conclusión que hay dos tipos de felicidad, la que obtienes cuando te amas a ti mismo y la que te brinda alguien más cuando te ama con todo, esas dos mitades se unen y encuentras la paz, y estoy a medio camino de llegar a ninguna.

Luchando por amarme y lejos de encontrar a alguien que me ame como yo merezco.

lunes, 23 de enero de 2023

?

Te mereces ser querido de la forma que quieres a otros. Mereces ser visto. Dormir junto a alguien que no intenta callar los latidos de tu corazón, o tu pasión, o la forma en la que te presentas en este mundo. Mereces estar con el tipo de persona que ama todas tus carantoñas y no intenta evadirlas. Mereces querer a alguien que no te juzga en las maneras que tienes de curar tu tristeza, alguien que entierra tu pasado, junto con el suyo. Mereces sentirte elegido y nunca querido a mitades. Alguien que esté segura contigo, alguien que esté.

Antes de eso, tu también mereces ser esa persona contigo mismo. Así que, por favor, valora tu corazón. Defiéndelo. Aprende cuando dejar atrás a personas que no te quieren de la forma que mereces, porque un amor anclado a la conveniencia, anclado a la costumbre, o anclado a la necesidad de atención en vez de pasión, es un amor que no estará cuando a las cuatro de la mañana un día de lucha lo necesites. Sólo acepta el amor puro, el tipo de relación que te motiva a ser mejor persona, el tipo de intimidad para tatuar y no vacilar.

Hasta entonces, mejor solo. Usa tu capacidad de estar solo, la capacidad de ser tu propio hogar, tu propio fundamento, que reflejará directamente el amor que siente hacia tus personas importantes cuando ellos entren en tu vida. Cuando te conozcas, cuando defiendas tu corazón, no serás un banco roto que sólo acoge medios corazones en su vida. El amor se convertirá menos en llenar un hueco, menos en tener una posesión, menos en dependencia, y se transformará en algo que podrá llenar, sentir y apreciar en su máxima capacidad.

Porque ya no tendrás miedo a que una pérdida te destroce. Ya no tendrás miedo a estar sin ello porque siempre, siempre te quedarás tú.

jueves, 12 de enero de 2023

Coser lo cosido

Sanar no es algo lineal. Van a haber días en los que te despertarás y tu piel se erizará cuando el sol se estrelle en ella mientras subes la persiana, donde sentirás que tu corazón por fin lo ha aceptado y ha cambiado de forma, cerrando heridas abiertas. Habrá días donde te lanzarás hacia algo que tiempo atrás te hubiera hecho huir o regocijarte en el pasado. Y esos días serán tan gratificantes que olvidarás hasta como olía la cama y el café de la mañana.

Pero entonces, por igual, por ley de vida, habrá días en los que retrocederás diez pasos atrás. Dónde las cicatrices cerradas empiecen de nuevo a sangrar al son del dolor, sin motivo aparente. Días donde escuches esa canción y tu pecho tiemble. Donde recuerdos te sorprendan a mitad del día, dando un paseo, corriendo o simplemente siendo feliz. Y eso te hará sentir devastado, algo difícil de digerir, incluso te desorientará. Al final del día te cuestionarás si de verdad estás sanando o abriendo un paraguas debajo de una catarata, sembrando un árbol en un volcán o respirando en el espacio exterior.

Y la verdad es que todo eso es parte del proceso. Vas despegando capas, pasando páginas de un duro libro, rompiendo muros que te gritaban que te rindieras. Entrarás en nuevas habitaciones sin haber sanado, sin tu corazón, donde antes no entrarías solo, pero ahora cierras los ojos, respiras hondo y abres la puerta. Creo que uno sana toda la vida, es un proceso atemporal que no sana del todo, porque podremos olvidar el hecho, pero nunca la experiencia y la memoria. Aún así, lentamente, podremos controlar la manera en que los recuerdos nos afectan. Poco a poco podremos afrontar de mejor cara esos días que quieren encerrarte bajo las sábanas donde una vez fuiste feliz. Aprenderemos a dejar que esas emociones nos pasen de largo como la lluvia.

Quiero creer que aprenderemos a entender y fortalecer todo lo que somos sin nuestros corazones, que recordaremos hasta donde hemos llegado, que coseremos las cicatrices que un día cosieron heridas, y que seguiremos creyendo en el destino, incluso cuando sentimos que no existe.

Quién sabe. Tenemos toda la vida.

miércoles, 4 de enero de 2023

Déjà vu

Copa de vino en mano, del barato, el que será de todo menos vino. Reflexiones en cascada, personas que se cruzan por tu alma, una cicatriz abierta frente a ti que te recuerda que lo que ves mañana puede que no sea hoy. Antes tenía muchísimo miedo a las alturas y su vértigo, ahora tengo miedo más a esto, a la poca importancia que tiene todo. De repente el corazón se te para, de repente se paralizan tus pensamientos, tus dudas y sentimientos, tus miedos y errores. De repente ya no eres tú ni tu cuerpo, ya solo eres un recuerdo.

De película, de esas que están bien hechas y crees que nunca te pasarán a ti, así lo siento, una ilusión, como un personaje que no sabe donde está. Déjà vu, uno tras otro, flash backs, hacia adelante y hacia atrás, de tales calibres que hasta tienes que parar para respirar. ¿Qué sucede? si estás bien, y miras a esa persona en el espejo sabiendo que no te va a entender.

Sorbos a cafés fríos, últimas gotas de brebajes adictivos y placenteros que te hacen olvidar ciertas heridas que por la noche no te dejan dormir, trasformando tu rostro en algo hermoso por la sabiduría de la vida vivida.

Sin querer con dolor. Besos, roces, caricias, emociones silenciadas para nunca volver, todo borrado capítulo a capítulo empezando por el final.

Suelen decir que la calma llega después de la tormenta, pero nunca te dicen cuanto dura la tempestad.