Es realmente precioso ser el tipo de persona que busca el amor en una cultura que está obsesionada con derribarlo. Porque ese derribo es tan aburrido, es tan cliché. Está vacío, es transparente y no tiene peso alguno. Es una sociedad que ha sido enseñada a alcanzar las cosas que más brillen, enseñada a llenar nuestras vidas con la belleza de lo bello y atrevido, de centrarnos más en conseguir, poseer y devorar más que en sentirlo fuerte y profundizar en lo que verdaderamente significa para nosotros. Se confunde lo que los ojos quieren con lo que el corazón grita, y esa es una de las cosas más peligrosas que se puede hacer a uno mismo, y a otras personas. Eso asesina el hecho de ser "humano", porque destroza nuestra realidad. Se prueba, pero no se conserva. Se toca, pero no se siente. Se habla, pero no se conecta.
Soy feliz teniendo un alma que vive en lo profundo, en el sentimiento más allá de la superficie. Trato de que no enmascaren lo que necesito, que no callen la razón por la que mi corazón golpea mi pecho. Intento no tener envidia de aquellos que se dejan llevar por la desidia o la traición como si aquello les fuera a resolver sus vidas. Esas personas, he podido confirmar, están buscando constantemente escapar de ellos mismos o distraerse, y eso les arruinará, mientras arruinan a otros. Están vacíos en muchos sentidos, buscando lo que atrae y después lo siguiente en la lista. Ellos devoran, devoran y devoran, pero nunca estarán llenos. Por mucho que hagan nunca se sentirán satisfechos, porque lo que más sacia, el verdadero festín, no existe en los labios de nadie, o en la curva de sus caderas. Existe en los aspectos más honestos de quienes realmente son contigo. Existe en la nostalgia cuando no estáis juntos, en sus muecas y en las canciones que les hacen llorar.
¿Queréis belleza de verdad? ¿La belleza real? ¿El tipo de conexión que no es fugaz, sino que prefiere sentirse por y para la eternidad? ¿El tipo de conexión que te hace reír de alegría y llorar de pasión al mismo tiempo?
Pues aprended.
De una puñetera vez.