martes, 4 de diciembre de 2018

I've probably said this before

Con muchas cosas. Con la alegría y la empatía, con el dolor y las averías, las cuestas y los amaneceres.  Sobretodo lo vas descubriendo con el tiempo. 

Y descubres en que se basa la vida. Y desde mi punto de vista la vida se basa en disfrutar de los pequeños detalles.


Detalles como el sabor del agua del mar, el olor a lluvia, el constante ir y venir de la gente en las grandes ciudades. El aroma de las rosas cuando se rocían cada mañana, dos ancianos dando un pasito más juntos en lo que es el largo paseo de sus vidas. O quizás es en la forma en que esa camarera mira cada mañana a aquél hombre con el maletín y las risas de tus amigos un viernes. Un tierno abrazo de reencuentro en navidad, un beso escondido, un regalo inesperado o un encuentro fortuito con la persona soñada.

En cada una de estas cosas se basa, para mi, la vida.

Pirate treasure

No necesariamente todos los tesoros son de oro y joyas, brillan y están en islas perdidas custodiados por piratas. Es más, algunos tesoros te los puedes encontrar en el autobús de las tres de la tarde, al salir de clase o en un bar cualquiera. Hay personas corrientes con tesoros millonarios dentro de sí, que tienen un brillo especial por si solos.

Yo no tengo ningún tesoro dentro. Por eso, siempre he sabido que mi único tesoro estaba mirando arriba.

Al cielo, custodiado por las personas que más quiero.



lunes, 19 de noviembre de 2018

My jailed thoughts

Me asusta el hecho de que alguien llegue a conocerme bien o incluso que tenga la intención de ello, me enerva que terminen mis frases, me lean la mente o sepan siempre lo que, en el fondo, quiero decir sin decirlo. Amo lo que las bocas callan pero los ojos gritan con miradas dulcemente afiladas, pero aún así los evito. Reniego de los traspiés y las noches de lucha contra el techo. Odio los reproches de mi almohada y los remordimientos del ayer.

Por eso me guardo para mi, lo mejor y lo peor de mi mismo.
Para que sólo sea yo la persona que pueda disfrutarlo o... aguantarlo.


Adjacent to love



Puedes huir de ti mismo todo lo que quieras y hasta cuando quieras, pero no es una solución. Pronto las piezas rotas que te faltan caerán al suelo y se clavarán tan profundo que tus pies no podrán seguir huyendo.

Pero en ese momento, ¿qué pasa si alguien aparece y recoge esas piezas por ti? En ese momento podrías correr de nuevo, pero, ¿deberías? Podrías parar de huir.

Si ese alguien te viera como alguien con quien merece la pena quedarse, quizás tú también puedas quedarte contigo mismo.

El adyacente de lo necesario.

Abstract problem solving

¿Cómo puedes estar seguro de tener la solución a un problema abstracto? No se puede, sólo se puede creer que se tiene. Pues bien.

Hoy creo que he creído necesario creer en lo siguiente.

Creo que deberíamos dejar de sostener nuestro manillar.
¿No os duelen las manos y os pesan los brazos? Estoy harto de mantenerme atento a cada camino que escojo y a cual dejo atrás, quiero levantar los brazos y dejar que el viento me lleve. Dejar los caminos si así es necesario y dejar que lo que tenga que venir, venga.

Creo que deberíamos dejar de pedalear.
No sé vosotros pero mis suelas están desgastadas y no aguanto ni un minuto más pedaleando. Necesito quitarme los zapatos y curar mis heridas mientras que las ruedas giren con la fuerza de muchos años de pedaleo. Ya lo he hecho bastante. Llegue donde llegue será mi sitio.

Creo que deberíamos desoxidar.
Tanto tiempo pendiente de dónde vengo y hacia dónde quiero ir que me atasco conmigo mismo. Necesito un baño de la realidad que elija y brillar sólo para quien quiera. Ser yo, nosotros, sin estar oxidados.

Hoy he creído creer en esto. Y ahora, al final del día, ya no lo creo más. Ahora lo sé.

Lo que tenga que ser, será.

Creo que lo he resuelto.


martes, 13 de noviembre de 2018

My(for sure)self

Impulsivo, inocente, alegre y un tanto borde.

¿Me buscas? Suelo andar perdido en el último libro de la estantería de tu habitación.
Fan de soñar despierto, de la vida, de reír y sobretodo fan de mi. 

Insaciable, luchador e inconformista.

Suelo gastar todo mi tiempo en alguna historia inacabada y adoro perderme entre botellas y vivencias.
Amante de la buena música y los domingos en casa.

Impaciente, inseguro, torpe.

A veces dudoso, o ¿quizás no?, no lo sé.
Soy aficionado a hablar más de la cuenta, a tropezar y a levantarme. 


Your back and my chaos

Trepo de puntillas por tu espalda porque, después de tanto, tanto, he montado un campamento base allí. Voy pisando despacito para no romper nada, cosa que ningún día consigo. Salta todo por los aires.

Es en el caos del aire cuando recuerdo por qué estoy allí.
Soy un desastre.




Not Rome anymore

Mandar a la mierda Roma y todos los caminos que llevan a ella.

Sí, pasar de Roma y hacer que tu camino no vaya hacia el mismo lugar que el de todo el mundo. ¿Os gustan las aglomeraciones de gente? A mi no. Si cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de elegir hacia dónde va nuestro camino, ojalá el mío me lleve a un lugar tranquilo. Aunque pensándolo mejor puede que ni siquiera sea un lugar en sí, en un tiempo y espacio determinado.

¿Os imagináis que todos los caminos nos llevaran a una persona? Qué putada.

Los finales felices son solo para aquellas personas tan tristes que son incapaces de disfrutar de la historia.
Porque lo importante no es el final. Lo verdaderamente importante es cómo vivas tu propio camino.




martes, 5 de junio de 2018

5

¿Qué hacer cuando sólo te quedan 5 minutos para marcharte?

5 minutos para cerrar una etapa, archivar un tiempo de tu vida en un cajón, guardando con cariño a las personas que has conocido y los momentos que has vivido.

5 minutos para despedirte de cada rincón de la ciudad que has pateado durante meses. Chocándole los 5 a todo aquel recuerdo que se ha acomodado en una parte de ti.

5 minutos para disfrutar y sentirte afortunado, deseando poder pactar con cualquier diablo todo trato lujurioso que consiga darte 5 minutos más de cualquier respiro.

Porque 5 minutos más, es más que nada, y nada más que eso, da para mucho.

5 es un aprobado, 5 es lo neutro, 5 minutos más que deseamos cuando suena el despertador, 5 minutos más y todo lo que está por llegar estará llamando a tu puerta.

Seis es mucho tiempo y con cuatro las nubes corren.

5 Alfa y Omega

Trescientos segundos de respiraciones, lluvia, sol, tacto y caladas de vida que tenemos de más.

Trescientos mil milisegundos llenos de sinrazón, ruidos de coches, gritos al viento y sentimiento de lamento.

Nunca digáis que no a 5 minutos más. En 5 minutos se pueden decir muchos "espera", muchos "si quiero", muchos "lo siento"; muchos "te quiero".

Podrían cambiaros la vida.

Se me han acabado mis 5 minutos.



lunes, 4 de junio de 2018

Never do anything rong




Siempre me ha interesado y aterrado la idea de que formamos parte de una cadena. Para todo.

Nuestras decisiones y quienes somos influyen de manera directa e indirecta a todas las personas que te han conocido. Da un miedo que te cagas.

Por eso dicen que somos dueños de nuestro destino. Porque de una manera u otra, lo vamos cambiando poco a poco.

Hay infinitas formas de que mañana sea mañana. Es decir, infinitas posibilidades de cómo el día de mañana puede ser. Y cómo las personas van cambiando a medida que recorren su carretera, tomando salidas y jugando con lo intermitente.

Nunca seremos como fuimos, y nunca vamos a volver a ser lo que somos. Porque cada decisión, cada si y no, cada silencio o cada salida “sin salida” que cojas de tu carretera, va a cambiar todo, y a todos.

Yo lo veo tan bonito. Nunca seremos la persona que conoció a otra. Nunca seremos la persona que se enamoró de otra. Nunca seremos la persona que traicionó a otra.

Nunca seré la persona que escriba esto. Y no sé que va a venir después.

No sé que decisiones tomarán otros que harán cambiarme.
Y sobretodo no sé que decisión tomaré que me haga ser otra persona.

Sacudiendo mi mundo y cambiando mis luces a intermitentes.


sábado, 2 de junio de 2018

Erring on the side of love


Sábado nublado, dolor de muelas, corazón en mano, agua en las venas.


Siempre intentar dar lo mejor de uno cuando lo mejor puede ser lo menos indicado. Porque, ¿quién decide qué está bien y qué está mal?

Si tomas una decisión y alguien sale dolido toda la buena decisión que has tomado pasa a convertirse simplemente en eso, decisión.

Siempre solía pensar que hay que hacer más caso a la mente que a los sentimientos. Quién coño haría caso a algo inerte y abstracto que te hace sentir como un chute de LSD en cuestión de segundos.
Algo que no controlas, que te controla. Que hace que un día nublado te queme la piel si esa persona está a tu lado. Algo de lo que no puedes escapar, y la mente es el único puñado de cordura que queda en ti.

Porque los sentimientos son cómo una granada sin seguro, cómo un coche sin frenos, cómo un paracaídas sin el “para”.

Pues para qué los queremos, diréis. Los tiramos a la basura o los encerramos bajo llave y listo. Nos guiaremos por lo técnico, lo previsto, lo cualificado y lo estructuradamente ordenado.
En cada rincón donde he intentado guardar los míos o de cada manera que los he intentado destruir, se han vuelto contra mí y han vuelto a mi bolsillo.





Y con el tiempo me di cuenta de que son parte de ti, una parte tan inmensa que es imposible vivir sin ella, y se convierte en la droga que nunca hemos podido chutarnos, porque nació junto a nosotros.

Y finalmente mi tortilla interior da la vuelta. Pensaba que los sentimientos eran nuestros asesinos, y era la mente quién los podía encarcelar. Pero no.

Es la mente quien intenta a toda costa asesinar a los sentimientos. Es la culpable de que no tomes la decisión que sientes y que te hará feliz por temor. Y si, con la mente se crea el miedo.

Es la culpable decía de que dos personas no puedan ser felices juntas por el temor al rechazo, al fracaso o al qué dirán.

Es la que hace que estés tomando un camino en tu vida el cual no disfrutas y te está destrozando los pies. Para qué ir en tacones cuando puedes ir descalza y feliz.

Usemos la mente para recordar y los sentimientos para vivir.

Recordar aquello que nos hizo feliz, las personas que dejamos atrás, inmortalizar momentos y sentimientos que vivas en el presente.
Y abrirnos enteramente a los sentimientos, que todo el mundo se rija por lo que siente y todos encontraremos nuestro hueco en este pequeño mundo, y nuestro lugar en nuestro enorme universo.


Sábado soleado, dolor de sonreír, corazón convulsionando, ganas de vivir.


jueves, 31 de mayo de 2018

My key




Hoy me han dado unos cuantos ataques al corazón.

Me suele pasar bastante, no voy a negarlo. Pero dudo mucho que la mayoría de estos ataques sean naturales.

A veces las causa mi cuerpo, no voy a negar que, aunque lo intente, no tengo el control de todo lo que rodea a mi "súper-yo". Pero otras veces, otras veces son ataques en forma de recuerdos, sentimientos negados o simples mensajes instantáneos.

Una relación de amor-odio con mi corazón hace que lo guarde al fondo de un baúl pero lo deje mínimamente abierto para que lo poco que tengo de luz le ayude a buscar la llave.

Es curioso cuantas veces me he apretado mi pecho deseando sentir esa vibración que sin sentido da sentido a tu vida. Ilógico e innatural. Somos algo más que una granada sin seguro que bombea.

Pero no logro entender cómo somos capaces de entregar la llave de ese baúl a alguien, o sincerar ese código de cuatro números los cuales abren las puertas a una patata gigante que puede ser pelada, cortada, e incluso cocida, dejando que los sentimientos se disuelvan con el vapor.

Obviamente no quiero saber nada de la llave que abre mi baúl. Algo tan valioso no debería estar en manos de algo tan peligroso.
Y han ensuciado mi llave más de la cuenta, intentando abrir otros baúles, incluso deseando que la cerradura de otros baúles encajara con mi diente de llave. Pero soy una muela difícil de roer.

No entienden que cada uno tenemos una llave, y que aunque busquen en otros, sólo podrá abrir algo mío, que debajo de telarañas, polvo y ruido.

Hay algo que reluce. Y nunca será oro.



miércoles, 30 de mayo de 2018

Minute of silence


Vamos a tomarnos un minuto de silencio por todas las cosas que no pudieron ser

Por los libros que no pudieron escribirse
Y las batallas que terminaron en derrota
Por las sonrisas que no se cobran
Y las voces retumbando en una habitación rota

Por las noches donde la Luna nos acunaba
Por los días en que el Sol nos acompañaba

Por las canciones significativas que dejamos de escuchar por temor a recordar
Por el tiempo traicionero que nos agota minuto tras minuto, segundo tras segundo
Por el acero de las bombas depositadas en las grietas sangrantes de este nuestro mundo

Por los daños causados y las heridas cicatrizadas
Por los archivos condenados a la hoguera
Y por las páginas bíblicas de nuestra propia vida guardadas en primavera.

Por las carcajadas que murieron mientras iban in crescendo
Por las lágrimas que causaba mientras me estaba yendo

Por las miradas que se ocultaron y rogaron no volverse a sacar
Por las personas que sin llegar, ya se empiezan a marchar

Por las manos que se ensuciaron por cambiar el rumbo del angosto destino
Y por las balas ingratas que recibieron por un cruel asesino

Por la nostalgia de los años sellados
Por la incertidumbre de un incauto futuro sucesivo a un duro pasado

Por las personas que dejamos ir
Haciendo que por si solas comenzaran a vivir

Por aquellas otras que no despedimos cuando era su hora de marcharse
Sabiendo, que aún queriendo, sería imposible de olvidarse

Por los sueños y pasiones que mató el sistema
Haciendo resurgir en nosotros un fiel dilema

Por a utopía buscada y no encontrada
Por los sueños y metas escondidos bajo la almohada

Por todas estas cosas y muchas más
Porque yo, soy yo, y nadie más


Not an usual letter.

Esto no es una nota cualquiera

Esto no es una despedida, una bienvenida
Esto es hablar contigo sin temor a aquel roce que nos llevó a atarnos por siempre, menos sin ese jodido adverbio de tiempo

Esto no es escribir para ser leído
Esto no es leer lo que he escrito

Esto es cada hoja otoñal que el invierno ha nevado
Cada pañuelo mojado que el tiempo ha secado

¿Y quién soy yo para llevar al juzgado lo que los años han dictado?

Si yo solo soy abogado del diablo
Que sin haber pecado, estoy sentenciado

Pero esto no es una nota cualquiera


How to become everything you said you would never become




Cómo convertirte en todo lo que dijiste que nunca te convertirías.

Raro, eh. Y tanto que es raro. Pero llega un momento en que el tren va tan rápido que dejar de acelerar no lo frena. Ese es el problema, o la solución.

Una vez que aceptas ser quien eres y quién has sido es cuando de verdad estás siendo tú. Sin máscaras, maquillaje ni disfraz. La desnudez de uno mismo.

Quién se atreva a nadar en mis nubes y brindar con mis fantasmas será más que bienvenida.

Mis tuberías están desengrasadas.
Pero mi agua sigue sin ser pura.

Pues como yo.


Oh, birthday

Mi cartera está a punto de explotar.

Porque es a otro año más al que le he tenido que buscar hueco en mi cartera, y es que o la renuevo, o me detienen por haber vivido tanto.

Y no tantos años de vida, qué va, en ese sentido siempre es poco.
Hablo de años de energía, de experiencias, de sensaciones y de emociones.

Ahí es donde los años pesan más. Y ojalá que rompan mi suelo de lo mucho que pesan.

Viajar da la vida, y a mi me gusta vivir. Creo que he visitado más países que años cumplo. Y es de lo que más me enorgullezco.

A veces he viajado solo, hasta llegar a compartir una Oreo con una ardilla en alguna playa de San Francisco, y he conocido a gente maravillosa de todos los sitios del mundo. Y todos ellos están en mi cartera.

Cartera llena de Vegas, playas paradisíacas, conversaciones estrelladas y noches de chin chin.

Otras veces he viajado con los de siempre, con los que comparto piel. Y bueno, esas historias mejor las guardamos, porque de contarlas, seguramente saltaríamos a la comba con unas cuantas leyes y brindaríamos con algún que otro pecado capital.

Y digo yo, para pecado capital no reír, no patear ciudades, no degustar abrazos, no hablar otros idiomas, no recorrer la vida.

Si yo llego a viejo, quiero tener tantas arrugas como ciudades he sellado y amigos he disfrutado. Pero aún no necesito bastón.

Cartera llena de suela gastadas, piel tostada, miradas de deseo y cervezas de ilusión.

He viajado y sigo lejos de casa, pero siempre vuelvo con los míos, los de siempre, los que nunca fallan y a los que nunca fallaré.

Es el equilibrio perfecto.

Así pues, felicidades a las risas, a los zapatos rotos y a las carteras llenas de años, aventuras y vida.


Por que el año que viene haya más hueco en mi cartera.

Feliz vida.


And what a life

Es extraño, ¿no?

Cómo pasan las cosas. Y es que creemos tener el control de toda nuestra vida en la palma de la mano, pero esta es la misma que nos abofetea. ¿Quién toma las decisiones?

Quién es capaz de tratarme como un títere sin cabeza, jugando con mis cuerdas y bombeando mis arterias, mientras pacta con la realidad la peor de las trampas.

Y es que no tengo tiempo para hacer una trampa como venganza.




Trato de arreglar mis tuberías y dejar que mi agua fluya, limpia y pura. Pero nunca nos cuentan que nacimos envenenados, algunos por unas cosas y otros por otras, pero igualmente salimos abofeteados.

Quiero pensar que las flores, aunque las corten, vuelven a florecer.

Pero yo siempre seré una hoja otoñal.
Siempre preferiré esa caída al suelo que rociarme a la vida.

Y qué vida.


Wasting time




Sólo por esta vez.

Sólo por esta vez no quiero a nadie más que a mi. No quiero agobios, gritos ni pestañeos.

No quiero envejecer enfurecido, no quiero tener que pensar para hacer, o sentir. No quiero dolor ni angustia, no quiero más ríos de problemas y caras tristes.

No.

Quiero llenarme de arrugas para mostrar cuantas veces he reído. Quiero abrazar fuerte cada momento y persona, para que nunca se separe de mi lado o me guarde en el cajón del olvido. Quiero mares de música y caras lindas. Quiero bares, muchísimos bares donde sólo se escuchen celebraciones. Quiero arrancarle horas al reloj. Quiero ser ladrón de días de verano. Tanto quiero...

Quiero Enero, Abril y Noviembre, y que pasen los años y poder firmar firmemente mi diario de tiempos gastados.


Desire

Tengo ganas.

Muchísimas ganas.

Las tengo, sí, tantas que ni me quedan ganas de tener más.

Hay veces en nuestras vidas que nos sentimos completamente abiertos a sentir todas y cada una de las sensaciones.

Yo nunca he tenido mis puertas abiertas, siempre que ha entrado alguien ha sido colándose por una ventana. Porque, qué acojone, ¿no?

Me da miedo. El abrirse enteramente a alguien es algo que te hace vulnerable, y desde que lo sé llevo una armadura encima que no veas.

Pero con el tiempo la armadura pesa cada vez más, y no entiendes por qué. Supongo que cuando dejas entrar a la persona indicada ella se convierte en tu armadura, y no pesa, porque vuelas.

Claro que siempre que lo pienso digo, buaf, ¿y si no?

Pero hoy tengo ganas.
Mis cicatrices siguen, y cuando uno acepta que van a haber más heridas, comprende que, qué asco. Pero al fin y al cabo vale más la pena el cabo que el fin.

Y tengo ganas de que en vez de rajarme mi piel me la erizen. Agarrar toda esquina y cintura y recorrer la vida. Tampoco hablo enteramente de amor de pareja porque de eso sé de la misa la mitad, o al menos sobre la parte buena, guiño.

Hablo de amar las cosas, amar que te llueva, amar que te duela, amar la realidad y sentir cada una de las experiencias que te llegan gracias a ti.

Por eso mi casa sigue cerrada, pero de vez en cuando abro un poquito más la ventana.

Aposta, haciéndome el loco, a ver si alguien lo ve y entra, cuelga la armadura y me siente.





lunes, 14 de mayo de 2018

Soldon

Pues hoy ha salido el sol en London, o en Soldon.

Pero yo le he acompañado, que en sitios como este no suele salir el compi y qué mejor compañía que la de un servidor.

Es curioso como nos ponemos barreras a qués y a cómos eh, cómo nos quédamos atrapados en nuestro núcleo de movidas y curro.

A veces se nos olvida que en vez de pisar la hierba podemos bailar con ella.

Qué menos gris de qués, cómos y humo. Y más verde y amarillo chillón de sol, hierba y bailes.



Deep and heavy



Qué pesado.

Qué de golpes he dado en las mesas con apellidos de "basta", sin saber qué nombre ponerle.

Y es que me da rabia. Incluso perdiendo la batalla me alzo en la última línea de defensa diciendo que no. Que me niego.

Negarse a qué. Pues a lo que siempre he negado. A una cintura, a una sonrisa, a un brindis de Coronita.

Y es que no, que estoy en Londres, y si, tiene cinco letras de mi nombre, pero que una salsa Mosby pega con todo.

Y qué pesado.
Pero qué le voy a hacer yo.


No hay antibiótico para uno mismo.


Adventure

Pues Londres va ganando.

En tres días mi vuelo se ha roto y me han dejado tirado en Birmingham con una abuela portuguesa. Vivo con seis tíos que apagan las luces a las 8 de la tarde. Me alimento a base de sándwiches de chopped y algún que otro manjar como pasta de 1 pound del Sainsbury. Y bueno me han cambiado de curro, por si fuera poco.

Y hoy he hecho la entrevista. El pavo era tartamudo y me miraba raro, pero sonreía mucho y me ha pagado un café así que o le caigo bien o se cree que soy vagabundo.
Pero ojo, que he llevado camisa y todo.

Pero bueno, nunca se me han dado bien los juegos de azar, en dos días puede que me mude, y trabajo desde casa menos dos o tres días. Y en inglés ligo más. Vivo con una hora más que en España así que mi mente aventurera cree que tiene más tiempo que los demás.

Yo, yo, yo y que yo que sé que hago aquí, pero qué de cuentos tengo para alardear en sólo tres días.

Y qué días.
Y qué Londres.



Erasmus


Otra vez, otra aventura.


Parece mentira lo mucho en lo que piensas cuando sabes que va a comenzar una etapa y lo que tienes enfrente de tu frente. Y aún más lo que dejas atrás.

En estos casos yo respiro, y empiezo a andar. Sea lo que sea lo que se os acerque siempre va a dejar algo bueno. Así que no soltéis nunca una oportunidad.

No deis pasos atrás ni para coger impulso.

Pues esta sombra se va.


viernes, 11 de mayo de 2018

I'm a terrible person, but I have a good reason



Soy malo en muchas cosas.

Soy malo en no decir lo que siento a cada momento, soy malo en no querer más, soy malo en no odiar menos.

Soy malo decía en no querer lastimar y hacerlo al mismo tiempo. Soy muy malo en hacer las cosas bien. Soy malo en no depender de alguien. También suelo ser malísimo en no querer a alguien, y en no dar todo lo que quiero, o puedo.

Por lo que también odio muchísimas cosas.
Odio las meteduras de pata. Odio completamente las discusiones. Odio mucho no querer parar de gritar y abrazar. Odio lo ácido.
Odio las lágrimas de quién o qué las produce.

En realidad odio todo lo que daña.

Llega un momento que hasta me dan rabia infinidad de momentos.
Me da rabia los finales, los justos y los injustos. Me da rabia no poder volver a agarrar esa cintura.
Me da rabia el otro lado de la historia, ese que nunca se cuenta...

No hay amores certeros. Ni te quieros sinceros. Olvidos sencillos o sentimientos plenos.
Mentiría si te dijera que te quiero. Y me odiaría si lo anterior fuera verdadero.

Alomejor eso es lo que soy. Una caja llena de odio, rabia y maldad.

Pero dudo mucho que una caja así haya durado tanto.



What I was wearing when I destroyed the universe

No sabéis cuantas veces he cogido la calculadora para ver las posibilidades que existían de haber destruido el universo en 21 años.

Y no es por echarme flores pero si hubiera un récord guinness de destrucción, habría una foto mía sonriendo en esa página.

Destrucción interna y externa, aunque más que destrucción, autodestrucción.
Lo he hecho tantas veces, tantísimas veces, que ya no sé cuando será la próxima, si siquiera habrá, o si ya vivo en mi autodestrucción constante.

Destruir ya lo encuentro borroso y a la vez familiar. Todas las destrucciones que he generado han sido diferentes. Algunas las activaba yo, otras tenía alguna ayuda de una mano nada inocente.

Algunas otras no necesitaban activarse y dentro de mí, algo que latía y sangraba, explotó.

Es fácil destruir un universo, a veces no tienes que hacer nada. De repente un meteorito de golpea y la función empieza.

Ya incluso lo considero arte.
El arte de destruirte.


The beginning of the end

Que no estoy enfadado.

Es que mi otro yo es como el típico compañero de piso que entra en tu habitación sin llamar a las dos de la madrugada.
Es una metafora, y yo nunca me he explicado bien.

El caso es que me admiro y detesto muchísimo. Uno que va y ajusta la agenda al milímetro para pasar cuatro días en Polonia con sus mejores amigos y a cuatro días de irme estoy impaciente.
Pero impaciente en plan mal.

Ojo, que como mi otro yo entre en mi habitación esta noche otra vez me lío no-pacíficamente a baguettes de codos.

Si es que soy, somos así.

Alfa y Omega.
El Principio del Fin.


Garden

Hoy he estado una hora tirado en el césped de mi jardín.
La verdad es que tenía que hacer bastantes cosas... pero son cosas, así que, bah.

En menos de una hora le he dado al botón en mi nuca de reboot, pero quería estar más tiempo, el justo y necesario.


El justo para desear más tiempos así, y el necesario para darme cuenta de que hoy he tenido una única hora de ser humano, y no robot.

Nunca ser vago ha hecho tantas cosas por mi.

Qué asco de techos.