Los accidentes de coche vienen precedidos con un gran golpe y las caídas accidentales tienen igual un gran sonido. Incluso al escribir se puede escuchar cómo el lápiz se enfrenta al papel.
Pero el sonido de un corazón al romperse es un completo silencio. Como si nadie, ni siquiera el mismo universo, haya podido crear sonido alguno para tal devastación.
Como si el silencio fuese la única forma en la que el universo pudiera mostrar sus respetos ante el sonido de un corazón rompiéndose en pedazos.