La verdad es que no sabía como empezar esta entrada, con la cual vuelvo a las andadas desde "Un minuto de silencio", con la que decidí tomarme unos meses de silencio, mejor dicho.
Aún ahora, escribiendo esto, no sé de qué hablar. Siempre tengo un tema base que exprimir, pero desde hace meses, nada. No sé si es por mi mente imperfecta o mi personalidad indefinida pero mi persona ha decidido que hasta que todo se aclare nada debe ponerse encima de la mesa. Y qué se ha de aclarar, pensareis. Bueno, llevo varios días saliendo a tomar el aire, sin música ni acompañantes. Totalmente solo. Sin música para de alguna manera poder escuchar, así, cómo suena la vida. Suena profundo pero es cierto. Y después de largos paseos tanto diurnos como nocturnos, para tener todos los puntos de vista, me dí cuenta de algo... algo captó mi atención, cosa muy difícil.
Siento como que, las personas con las que me cruzo, están de alguna manera programadas, es decir, como si fueran jodidos robots. Cada una con sus pensamientos y objetivos, todo premeditado y con el rumbo claro. Tan, tan, tan diferentes a mi.
Les miro extrañado y ellos me responden la mirada con raros gestos de los que aún no he sacado nada en claro. Los veo andando todos a la par hacia el mismo lugar, y yo yendo a contracorriente, en todos los sentidos. Como un pez en un grupo de tiburones, como una gacela en una manada de leones, como una persona sana entre una multitud enfermiza.
Después de esos largos paseos, intenté llegar a la conclusión de lo que vi, cual experimento científico, sin resultado alguno. Y después de noches en vela y comidas de cabeza, obtuve una conclusión.
La conclusión era: no hay conclusión.
Y es así, cada uno desempeña un papel en su vida, y en la de los demás. Padre, hijo, vecino, amigo... pero después debemos tener un papel con respecto a nosotros mismos. Un papel propio. Y esto de los papeles me sonaba a falsedad. Pero no. Hay que entender que el sentido de la vida es diferente con el de los demás. Yo puedo desempeñar el papel de hijo, el de hermano, el de amigo, pero al fin y al cabo el papel que tengo que tener claro frente a la vida es el mío. Y alomejor mi papel con respecto a esta entrada es contaros esto, transmitiros este pensamiento.
Después de tener claro esto, tuve claro todo. Esos paseos, esas miradas, esa inquietud en mis observaciones... ahora tiene sentido para mí.
Yo no soy un pez en un grupo de tiburones. Yo soy un tiburón en un grupo de peces.
Yo no soy una gacela en una manada de leones. Yo soy el león.
Yo no soy alguien sano en una multitud enfermiza...
Yo soy la enfermedad que va a matar. Porque yo seré yo, y tú serás tú, hasta el final.