A medida que voy viviendo, conociendo, experimentando, odiando, queriendo, soñando y recordando voy dándome cuenta de como funciona esta vida, al menos de una mínima parte.
Esta vida es como una jodida montaña rusa. No hay otra. Un día estás en lo más alto y al día siguiente te ves sumido en la más profunda parte de esta atracción llamada vida. Hay veces que coges una gran velocidad y hay otras que incluso te atascas y te quedas parado durante un largo tiempo hasta que los mecánicos, que metafóricamente son personas, hechos, o acciones, arreglan esa avería y te permite seguir hacia delante.
Cada vez estoy más y más convencido de la teoría que dicta que cuando varias cosas buenas que te suceden, unas malas están por venir. Y viceversa. Así es como una especie de bucle. Estás genial porque te están pasando cosas buenas y la vida no te deja disfrutar ni conocer en su máximo exponente la felicidad para que no te acostumbres a ella, y te responde con algo malo. Así, cuando te pasa algo bueno, sabes que algo lo estropeará y así no lo disfrutas con plenitud. De esta manera podríamos estancarnos y quedarnos en esa "casi" felicidad. Pero cuando nos pasa esa cosa mala, sabemos que algo mejor tiene que pasar, y eso justo nos ayuda a seguir. Un odioso bucle perfectamente organizado.
No suelo darle gran importancia a problemas secundarios como baches en ámbitos académicos, tocar fondo con algunas personas sin importancia o sentimientos que por alguna razón no deberían ser sentidos.
El problema llega cuando en nuestras vidas esos problemas, siendo algunos de mayor importancia, se cogen de la mano y vienen hacia a ti a toda leche, solo con la intención de hundirte. Y realmente odio contar mis problemas a la gente, odio esos "lo siento" o esos "Bah, tu eres fuerte, es cuestión de tiempo". Los "lo siento" para mí son obviados, es imposible que alguien sienta realmente en su corazón, si tiene, ese sentimiento. O al menos no lo siente en todo su esplendor. Y esos "tú eres fuerte"... hasta el hombre más fuerte del mundo es vencido por la vida.
Al final solo tenemos una entrada para la atracción. Es la más cara y valiosa, pero nos la dan gratis. Debemos pues tener a nuestro lado los mejores mecánicos, decidir si sentarnos en primera fila a vivirla al máximo o a recatarse en el último asiento visualizándolo todo.
Pero si hay situaciones en las que tantas vueltas, giros y tumbos acabas mareado y desorientado. En esas situaciones debes haber elegido bien a tu compañero/a de al lado, el/la cual te va a acompañar en todo tu viaje. Y los de adelante y atrás, con sus respectivas parejas.
Ami, por desgracia, me dan pánico las montañas rusas. Pero en esta estoy montado obligatoriamente, no puedo bajarme, aún. Por esto, me dedico a no fastidiar a los otros viajeros, y grito lo máximo para que se bajen y se vayan a otra atracción diferente, y así, pueda gritar libremente en mi alocada atracción personal.
léete el libro; DONDE TUS SUEÑOS TE LLEVEN
ResponderEliminar¡Lo haré!
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