jueves, 4 de junio de 2015

MINUTO DE SILENCIO

Vamos a tomarnos un minuto de silencio por todas las cosas que no pudieron ser.


Por los libros que no pudieron escribirse y por las batallas que terminaron en derrota.
 Por las sonrisas que no se cobran y las voces retumbando en una habitación rota.
Por las noches donde la Luna nos acunaba, por los días en que el Sol nos acompañaba. 

Por las canciones significativas que dejamos de escuchar por temor a recordar.
Por el tiempo traicionero que nos agota minuto tras minuto, segundo tras segundo.
Por el acero de las bombas depositadas en las grietas sangrantes de este nuestro mundo.

Por los daños causados y las heridas cicatrizadas. Por los archivos condenados a la hoguera y por las páginas bíblicas de nuestra propia vida guardadas en primavera.

Por las carcajadas que murieron mientras iban in crescendo. Por las lágrimas que causaba mientras me estaba yendo.
 Por las miradas que se archivaron y rogaron no volverse a sacar. Por las personas que sin llegar ya se empiezan a marchar.


Por las manos que se ensuciaron por cambiar el rumbo del angosto destino. Y por las balas ingratas que recibieron por un cruel asesino.

Por la nostalgia de los años sellados. Por la incertidumbre de un incauto futuro sucesivo a un duro pasado.

Por las personas que dejamos ir haciendo que por sí solas comenzaran a vivir. 
Por aquellas otras que no despedimos cuando era su hora de marcharse. Sabiendo que aun queriendo serían imposible de olvidarse.

Por los sueños y pasiones que mató el sistema. 
Haciendo resurgir en nosotros un fiel dilema.

Por la utopía buscada y no encontrada. 
Por los sueños y metas escondidos bajo la almohada.

Por todas estas cosas y muchas más. 
Porque yo, soy yo, y nadie más.

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