La búsqueda constante del equilibrio, de sanar el eterno letargo. Me lleva a reflexionar sobre el inviable propósito de mi existencia. No obstante no es tan fácil, quizás huir o esconderse lo sea.
De momento estoy desarrollando un pensamiento instrospectivo, que me permita perdonar pero sobre todo perdonarme por todos los errores y poder continuar el camino.
Quiero dedicarme el suficiente tiempo a mi, a ser yo, sin capas ni corazas. Poder amarme y amar sin tener pánico a caer por el precipicio.
Al enfrentar mi vigésimo séptimo cumpleaños he decidido recopilar todos aquellos momentos únicos e irrepetibles que han marcado un antes y un después una trayectoria a lo largo de mi vida.
Pero siendo sincero ninguno de todos esos momentos me representa. Reconozco que soy una persona difícil de corregir, de comprender, de remarcar.
Que le cuesta conformarse, inestable y veleta. Poco comprometido e irresponsable.
Pero he decidido trazar un dibujo sobre el lienzo de mi vida. Quiero que sepas que tuve que perder ese brillo en mis ojos para precipitarme en linea recta al vacío, recobrando el trazo en una curva cada vez más pronunciada hasta convertirse en un círculo infinito. Reproduciendo la rueda de mi vida, una y otra vez...
qué vértigo.
Prometo no cambiar pero sí intentarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario