Hace tiempo escuché una canción que no contaba nada sobre leyendas. Intenté escribir una letra que me recordara a aquella. Un reflejo fiel de la dureza, del insolente jaguar al convertirse en presa. Mostrándose a la justicia como un rayo con el que inflamar ajuares de cuero y seda. Hace tiempo que lo intenté, pero hace mucho más que renuncié a intentarlo.
Lo que sí recuerdo es como me olvidé de quien era ella, como se olvidaría un dios de respetar fronteras. Me olvidé del sonido de su risa, del brillo de su mirada. Me olvidé para hacer sitio a la memoria más canalla que en derecho de socorro se refugia bajo las faldas, con un burdo estilo y educación malgastada.
Me olvidé de su vida empecinado solo en su alma. En bailarle el agua sin saber que avivaba sus llamas. Rindiéndome al ritmo del compás y de la regla de tres, aunque ahora soy sólo uno, más cabal que libre, y más libre que acabado. Me olvidé del dolor al recordar y recordé que nunca aprendí a olvidarlo.
Y el futuro llegó para quedarse, más allá de quejas y cambios de acera. Aterrizó para deshacerse de su traje corto de quimera.
En fin, qué se yo, si para mí ni el pasado es ya lo que era. Hace tiempo que el futuro se cubrió de gloria, dejando en la estacada al adivino, volviendo más malo al sabio y más sabio al dolido.
Hace tiempo que llegué a la brecha donde establecí mi campamento base, porque puede que no sepa a vivir sin miedo, pero menos aún siendo un cobarde. Hace tiempo decía que siento orgullo de mi pereza, o sinceramente ya me de pereza el orgullo. Con desdén cuido de mi amor propio, haciendo caso a consejos que no escucho.
De vez en cuando habito entre lo que sigo y no encuentro, más partidario de ser feliz que de alcanzar el final del cuento. Siempre dicen que al final esperan unas inefables perdices, y, según mi colega Poe, debería haber un cuervo.
Vivo entre el qué busco y el adónde voy, y ante todo, fogoso y furioso me enfrento a fuerza de hachazos y lamentos a las personas iracundas, fugadas de mi yunque eterno. Hace tiempo que los desterré, hace tiempo que los llevo dentro.
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