Y mientras tanto, las flores seguirán floreciendo. La luna brillará y el sol se pondrá. Los bebés reirán por nada y en algún lugar, contra todo pronóstico, dos personas terminarán enamoradas.
Extraños comparten cigarros y bromas, la luz surfea por la orilla del mar. La suerte ocurre en calles desdichadas y nosotros nos abrazamos rápidamente ante la entropía, el fuego y la inundación.
Supongo que la vida está compuesta por pequeños extractos de tiempo. Historias que escribimos, personas que amamos, dificultades a las que sobrevivimos. La complejidad diversa que conforman ese todo tatuado a lo largo de nuestra piel.
Un alma es un libro andante. A veces nos dejan leer sus páginas, otras permanecen en un silencio eterno. Párrafos que siempre supimos y fragmentos que nunca llegaremos a conocer.
La vida se inclina hacia el vivir. Y aún así, la muerte reclama todo al final. Hay momentos preciosos entre esas dos fases. Donde todo sigue siendo brillante. Y amamos, de nuevo, este mundo.
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