jueves, 14 de agosto de 2025

El niño sin presente

Estoy que

escribo, trabajo, pienso, leo

el noventa por ciento del tiempo cuelgo

creyendo que puedo hacer todo lo que quiero.


Que mis manos se multiplican a la par que mis anhelos

como si pudiesen tocarse a través de mis ideas

y plasmarse simultáneamente cual acorde complejo.


Es gracioso como paso más tiempo ideando lo que quiero

que haciendo lo que pienso.

Pero no solo eso, sino que cada vez que lo siento

lo hago con el ansia de un niño inquieto


al que le vibran las palmas ya percibiendo

de antemano, como prediciendo 

que será mañana. No hoy, no ahora.


Porque el presente nunca es tan divertido como lo vemos en la lejanía.

Pero que si mañana, la próxima semana

o tal vez hasta la noche temprana


llegara el tiempo, en el que entre risas y destellos

recibiera ese momento que con tanto ahínco pensó 

y que en su cabeza tantas vueltas dió.


Enmarañándose entre hilo de historias que nunca vieron el sol

Aunque en su mente mil vidas vivió.


Pero niño, te cuento un secreto.

Entre menos lo pienses, más florece.

Así que deja de sentir con la mente

y vuélvete más consciente de tu presente.

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