domingo, 5 de octubre de 2025

Cómo domesticar un huracán

Admitamos en voz alta
lo que tanto tememos
y tan bien sabemos

que por más silenciosa
que sea la calma,
un tintinear tuyo
todo lo acaba.

Que por más receta,
pastilla o remedio
que mi cuerpo digiera,
como hoja al mínimo roce
cortarás toda piel que toques.

Porque tu silencio
no aplaca
ni a la más temida fiera.

Y es que, fiel compañera,
tu sombra quema
por más que mienta.

Sentirte es tan fácil
como saber
cuándo vas a volver
a llamar a mi puerta.

Mi luz cuando estoy mal,
mi tormenta cuando hay paz.

¿A qué parte le estoy mintiendo?
¿Cuán real estoy siendo?

Ya no quiero que seamos furia;
me basta con sentirnos lluvia,
un abrigo de terciopelo
en este próximo invierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario