Admitamos en voz alta
lo que tanto tememos
y tan bien sabemos
que por más silenciosa
que sea la calma,
un tintinear tuyo
todo lo acaba.
Que por más receta,
pastilla o remedio
que mi cuerpo digiera,
como hoja al mínimo roce
cortarás toda piel que toques.
Porque tu silencio
no aplaca
ni a la más temida fiera.
Y es que, fiel compañera,
tu sombra quema
por más que mienta.
Sentirte es tan fácil
como saber
cuándo vas a volver
a llamar a mi puerta.
Mi luz cuando estoy mal,
mi tormenta cuando hay paz.
¿A qué parte le estoy mintiendo?
¿Cuán real estoy siendo?
Ya no quiero que seamos furia;
me basta con sentirnos lluvia,
un abrigo de terciopelo
en este próximo invierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario