martes, 11 de noviembre de 2014

EL TIEMPO ES ORO

Estoy seguro de que todos tenéis siempre presente el tiempo. Yo el primero. Hoy llegando de clases he cruzado toda mi urbanización hasta llegar a mi casa. Unos 6 minutos, 360 segundos de gloria y de añoro. Por cada callejón y rincón se me venía a la mente tantas aventuras, tantas peleas, tantas reconciliaciones, tantos sentimientos... en fin, tanta vida. Al experimentar todo esto supe que ese tiempo y aquellas sensaciones nunca volverían como aquellos días las sentí, y saboreé una mezcla entre tristeza y alegría que me ha hecho sentarme aquí hoy. Hablemos sobre el tiempo.

El tiempo es lo mejor y lo peor. Algo que a veces se necesita y que nunca vuelve. Lo que pasa, pasa, y nunca podrás retroceder, por mucho que duela. Hay situaciones en las que te alegras de que ese tiempo pase, en que tienes un mal día, o una mala semana, y piensas: ''Ojalá que pase rápido'', o simplemente deseas que pasen etapas que han sido marcadas por problemas o tragedias. Y otras veces deseas con tanta fuerza que regrese algún momento en concreto, como para enmendar errores o disfrutar con los que ahora no están, que te das cuenta que jamás regresará y te desplomas. Existe un proverbio árabe, muy certero a mi parecer, que dice que son cuatro cosas las que no vuelven jamás: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.

El tiempo no es algo que todo lo cura, ni mucho menos, lo que soluciona tus problemas, cicatriza tus heridas y limpia tus lágrimas no es el tiempo, es la actitud con la que afrontamos el tiempo que se nos ha dado o que necesitamos para llegar a reencontrarte contigo mismo, y volver a ser tú. No sabéis cuantas veces he oído eso de: ''Bueno tu date tiempo'' o ''Deja que pase el tiempo''. El tiempo es oro y si te das tu tiempo o dejas que este pase con las heridas abiertas, las lagrimas vivas y los problemas sin solucionar solo vas a conseguir tiempo perdido. Nacemos para vivir, y por esto mismo el capital, la moneda de cambio, y el objeto más preciado que tenemos es el tiempo. Es tan breve nuestro paso por esta vida que es muy pésima la idea de no gozar cada paso que damos y disfrutar cada instante que pasamos, con el regalo de una mente que no tiene límites y un corazón que puede llegar a amar mucho más de lo que suponemos. 

Yo he aprendido mucho con el tiempo y observando el tiempo. El tiempo nos enseña muchas cosas. Nos enseña que los hechos son más importantes que simples palabras, que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos, por muchas batallitas que hayan librado juntos. Nos enseña que estar enamorado es como el recreo de la vida, como la cerveza del mediodía, como un partido de fútbol los domingos, como un atardecer. Nos enseña que cuando las palabras fallan, la música habla por sí sola. Que por muy fuerte que seamos o aparentemos ser, un abrazo a tiempo cura mil males. Que la palabra escrita, escrita por siempre perdurará. Que quien te quiere en su vida, te busca, piensa en ti y lo demuestra. Que no hay arma más poderosa que la palabra. Que una sonrisa puede cambiar el mundo, y lo más importante, tu mundo. Que si quieres algo, tienes que levantarte e ir tras ello, por muchas tormentas y huracanes haya en tu camino. Ayer era tarde. Y sobre todo, he aprendido, que en la vida no hay que ser perfecto, hay que ser feliz, y esa felicidad es una actitud que te proporcionan los pequeños momentos del día a día. No hay un día feliz, hay un día normal lleno de momentos felices e inolvidables que puede que se repitan, por casualidad, pero otros puede que no y es ahí donde el tiempo te juega una mala pasada.

Pero bueno, no nos desviemos del tema. He escrito estas líneas por tener algunas ideas desordenadas en la cabeza, absorbido por el presente y un tanto obsesionado por el futuro, y quizás ligeramente desencantado o decepcionado con el camino que estamos tomando para llegar hasta él. Nos movemos en él, nuestra vida entera se determina a razón de su caminar, sin saber siquiera qué es, de donde viene y desde cuando lleva aquí. Se mide con un reloj, aunque existe una forma distinta de medirlo en la mente de cada persona. El tiempo es confuso. Lo único que podemos hacer con el es disfrutarlo cada día, cada minuto y cada segundo, exprimiéndolo al máximo para que cuando este pase, tengamos en nuestra infinita mente buenas sensaciones y recuerdos que harán de nuestra vida algo maravilloso. 

En fin, ahora, en lo personal, me pregunto: ¿Qué es lo que mide el reloj? Pues no lo sé con exactitud. Si me apego a la definición textual proporcionada por los libros el concepto sobrepasa mi capacidad de entendimiento. Si pregunto a alguien, cada uno me da una definición diferente, como dijimos antes. Si reflexiono sobre el pasado, no encuentro respuestas claras, ya que por algo es ''pasado''. Busco capturar el presente, pero me es imposible. Sin denotar un tono pesimista, he de decir que esta es una idea de uno más entre muchos a los que les gusta perder el tiempo, vagando sobre preguntas sin respuesta.

Finalmente, me despido de vosotros y os doy las gracias por aguantar mis chorradas un día más. Quedaros con que el tiempo es relativo, y que lo único que podéis hacer con el es rellenarlo con momentos felices. Paz.

El tiempo para el que espera es eterno, para el que ama es muy corto y para el que sufre demasiado largo

No hay comentarios:

Publicar un comentario