Llevo ya varías semanas sin escribir absolutamente nada y suele darme mucha rabia. Como sabéis, me gusta escribir sobre muchos temas, tanto generales como concretos, pero al no tener seguidores que me indiquen sobré qué tema les interesaría hablar (cosa que si al autor no le apetece es imposible escribir una entrada decente), siempre he tomado la selección de estos como un misterio. A lo largo del día nos suceden infinidad de cosas. Poca gente le busca el por qué de las cosas y no se paran a pensarlo. Desafortunadamente yo tiendo a preguntarme TODO. Y al encontrarle respuesta, saco una opinión en claro y decido escribirla. Pero casualmente estas semanas han sido lineales, sin alteraciones, sin altibajos, sin situaciones en las que sacar un tema del que opinar, simplemente monótonas.
Y sí, de eso me dispongo a hablar, de la monotonía. No sé si para el resto de personas pero para mi la monotonía es algo horriblemente aburrido. Es una de las peores cosas que me pueden pasar y no la llevo nada bien. Es algo repetitivo. Esa sensación de que mañana vas a hacer exactamente lo mismo a hoy y vas a llegar al mismo sofá al final del día y te volverás a preguntar cuando acabará esta racha tan sumamente normal. Lo mío con la monotonía es odio puro y duro.
Y claro, como yo siempre le busco el por qué a todo, comprensivamente he buscado el por qué a mi etapa monótona y he llegado a varias conclusiones. Puede que estos meses atrás haya estado sumergido en una etapa tan nueva para mí, tan especial, tan diferente y especial, que al acabarla, ha llegado a la normalidad y después de tan poca monotonía, esta monotonía me resulta demasiado pesada. Y tengo verdadero pudor y miedo a esta monotonía, no quiero que mi vida se vuelva invariable, sin sentido. No quiero ser una persona más haciendo lo que hacen los demás, todas las horas de todos los días de todos los años de toda mi vida. NO, me niego.
Y claro, como necesito encontrar solución a este martirio, cojo y empiezo como un loco a hacer estupideces, planear insensateces y decir sandeces. Por un lado quiera o no son ilusiones, cosas que despierten mi día a día y me digan: ''Tío, esto es nuevo, ayer no estaba.'' Pero por otro pienso y sé que uno no puede buscar el final de esa etapa monótona, no tiene la llave para echarle el candado, no tiene la funda que resguarde esa espada.
Es simple, hay que aprender a esperar. Por un lado es optimismo y por otro esperanza. Pero nunca he sido hecho para tiempos así y no quiero ni un día más así. Ya para todos, evitar la monotonía, se convierte en normalidad y cuando esta entra en tu vida... malo.
Sinceramente no estoy satisfecho con el resultado por qué no cumple mis pasos a seguir para una buena entrada, pero en fin, todo es empeño y dedicación. Un día más gracias por aguantar mis chorradas y tengo buenos proyectos preparados.
Y quien sabe cuando terminará la monotonía, mañana, el mes que viene, o nunca quizás, en estos casos solo podemos hacer como con alguien que no nos cae bien, sonreír falsamente, esperar que hable, callar, y al terminar, media vuelta y adiós.
Monotonía querida, no eres tú, soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario