Háblale a alguien de mi. No puedo ni pensar que quizás me haya evaporado de tu mundo completamente. No puedo soportar el pensamiento de poder ser una silenciosa tumba cavada hondo en tus entrañas, tan hondo que ni la luz puede tocarme. No quiero ser la palabra en la portada de tu libro ni el final de una trilogía. ¿Has olvidado cada conversación que hemos tenido, cada mueca, cada madrugada? ¿Podrás vivir tu vida sin volver a decir mi nombre?
Háblale a alguien de mi, incluso si eso te duele. Una vez me dijiste que todos tenemos una habitación negra dentro de nosotros. ¿Es ahí donde me has metido? ¿Siguen mis fotografías colgando de las cuerdas de tu memoria?
Háblale a alguien de mi. No me dejes que me desvanezca como una polaroid. El tiempo suele ser muy cruel en ese sentido, pero tu y yo seguimos viviendo y respirando en este mundo imperfecto. ¿Qué clase de milagro es ese?
Así que háblale a alguien de mi. No quiero que la historia termine aquí, y tus palabras pueden ser lo único que nos quede ya. Renuncia a cada duda sólo por un momento, acaba con este interminable silencio y háblale a alguien de mi. O al mundo entero.
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