jueves, 12 de enero de 2023

Coser lo cosido

Sanar no es algo lineal. Van a haber días en los que te despertarás y tu piel se erizará cuando el sol se estrelle en ella mientras subes la persiana, donde sentirás que tu corazón por fin lo ha aceptado y ha cambiado de forma, cerrando heridas abiertas. Habrá días donde te lanzarás hacia algo que tiempo atrás te hubiera hecho huir o regocijarte en el pasado. Y esos días serán tan gratificantes que olvidarás hasta como olía la cama y el café de la mañana.

Pero entonces, por igual, por ley de vida, habrá días en los que retrocederás diez pasos atrás. Dónde las cicatrices cerradas empiecen de nuevo a sangrar al son del dolor, sin motivo aparente. Días donde escuches esa canción y tu pecho tiemble. Donde recuerdos te sorprendan a mitad del día, dando un paseo, corriendo o simplemente siendo feliz. Y eso te hará sentir devastado, algo difícil de digerir, incluso te desorientará. Al final del día te cuestionarás si de verdad estás sanando o abriendo un paraguas debajo de una catarata, sembrando un árbol en un volcán o respirando en el espacio exterior.

Y la verdad es que todo eso es parte del proceso. Vas despegando capas, pasando páginas de un duro libro, rompiendo muros que te gritaban que te rindieras. Entrarás en nuevas habitaciones sin haber sanado, sin tu corazón, donde antes no entrarías solo, pero ahora cierras los ojos, respiras hondo y abres la puerta. Creo que uno sana toda la vida, es un proceso atemporal que no sana del todo, porque podremos olvidar el hecho, pero nunca la experiencia y la memoria. Aún así, lentamente, podremos controlar la manera en que los recuerdos nos afectan. Poco a poco podremos afrontar de mejor cara esos días que quieren encerrarte bajo las sábanas donde una vez fuiste feliz. Aprenderemos a dejar que esas emociones nos pasen de largo como la lluvia.

Quiero creer que aprenderemos a entender y fortalecer todo lo que somos sin nuestros corazones, que recordaremos hasta donde hemos llegado, que coseremos las cicatrices que un día cosieron heridas, y que seguiremos creyendo en el destino, incluso cuando sentimos que no existe.

Quién sabe. Tenemos toda la vida.

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