martes, 26 de diciembre de 2023

En algún lado entre ayer y hace diez años

Te darás cuenta de esto en tu cocina, en el momento exacto en el que estés fregando los platos, mientras en tu oreja resuena la vibración que hace la lavadora cuando lava tu ropa de la semana un domingo por la noche. Te darás cuenta cuando no puedas recordar el último día que no revisaste tu email, o la última mañana en la que sobreviviste sin un café, o la última vez que te deslizaste por un tobogán.

Es normal, ¿sabéis? Compras tu propia comida, te pones tus propias alarmas, te atas tus propios cordones. Llevas esta independencia como un accesorio, como una identidad, como algo que siempre has conocido. Pero no siempre ha estado ahí, ¿verdad? Hubo un tiempo en que te llamaban desde las escaleras para que bajaras a desayunar, cuando te sentabas en el asiento de atrás, cuando contabas los días para tu cumpleaños. La transición debería ser obvia, pero, ¿cómo no nos hemos dado cuenta?

Los días son cada vez más cortos, pero tú ya los has soportado antes. En algún momento, has aprendido a comprender y manejar el frío, el hambre o la soledad. Esos días oscuros ya no te asustan como antes. Ahora eres más viejo, ahora tienes menos miedo.

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