18 años vividos repletos de alegrías, tristezas, decepciones, diversiones, aventuras, desgracias, éxitos, tranquilidad, tensión, belleza, velocidad, causalidad, azar, paz... 18 años que han formado a la persona que soy hoy, con mis virtudes, y con mis defectos que, afortunadamente, no son pocos. Han pasado 18 años y unos meses desde que un mocoso de unos 3 kilos llegaba a este injusto mundo haciendo temblar el hospital con mis llantos, llantos de alegría por obtener la mas bonita de las cosas, una vida. 18 años que, francamente, no dan para mucho, pero si para delimitar tus metas, sueños e ilusiones que quieres tener el placer de conseguirlas a lo largo de una vida feliz. El año 18 de vida es en el cual socialmente se te etiqueta como adulto, si, una mala noticia. La noticia de que has pasado tu niñez, la época mas especial de la vida, y la adolescencia, una época turbulenta entre estudios, acné y chicas. Pero, una vez mas, la sociedad se equivoca. Una persona llega a adulto cuando llega a la madurez. No a la madurez de llegar a la hora que te dicen tus padres a casa, eso es responsabilidad, si no a la madurez interior de dejar a un lado, o al menos, aparcado al niño que todos debemos llevar dentro, y dejar paso a la persona que quieres y has de ser en un futuro. Y esa madurez puede llegar a los quince o a los cuarenta años. A mi, no se si afortunadamente o desgraciadamente me llegó a muy temprana edad, cosa que, a día de hoy, me ha librado de muchas tristezas y me ha privado de algunas alegrías.
Al tener la cabeza amueblada, planes de futuro, sueños, metas, y demás cosas en las que las personas ''adultas'' piensan, aquí me encuentro dispuesto a, ya no cumplir, si no crear una de esas ilusiones y metas que uno se propone cuando es ''adulto''. Un día mis maravillosos padres me dieron una colección de cintas viejas para la videocasetera VHS de casa (muy antiguo todo), en las cuales estaban grabadas muchos de los años de mi niñez. Pocas veces me hicieron falta verlas para darme cuenta de que quería hacer lo mismo, ya no con mis hijos, si no con mi vida. Plasmar de alguna forma todo lo que me fuese pasando, viajes, experiencias, todo, y así en la vejez poder ver todas las etapas que pasé. Toda historia tiene su comienzo, y este es el mío. Podría hacer vídeos como hicieron mis padres pero dado mi poco tiempo libre y mi carrera universitaria tan comúnmente agotadora, me es, a día de hoy, imposible. Así, amigos, pretendo empezar un nuevo proyecto e ilusión como para desgraciadamente pocas personas es un blog.
Y, al parecer, ha terminado mi adolescencia según la sociedad, ha llegado el final de esa etapa tan grandiosa y angosta. Y toda etapa tiene un gran final, y el final de una etapa significa el comienzo de otra. Y termino este comienzo de blog parafraseando a un gran escritor como fue Goethe:
''Todo comienzo tiene su encanto''
''Todo comienzo tiene su encanto''
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