Si se pudiera versar el silencio, (mi silencio, tu silencio, el silencio de todos) qué bella poesía alumbraría. Pluma, candil o antorcha parecería y su tinta polvo de estrellas. Cometa viajera, su musa fulgiría sobre blancas dunas bajo la luna llena, o nevadas sendas de oscura brea.
Pues el silencio, (el tuyo, el mío, el nuestro) como el fuego enciende, fragua y crea todo verbo. Si se pudiera versar el silencio cabría lo divino y lo humano en un solo poema.
Silencio de iglesia o convento anidando en el campanario del verso, poema de aliento inerte. Silencio de vida o muerte vagando por el claustro del verso, poema de sangre ardiente.
Silencio de alegría o duelo, de tierno amor o esmero. Cielo, tierra e infierno empapando el poema entero.
Qué bonito sería versar el silencio en eterna poesía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario