miércoles, 30 de mayo de 2018

And what a life

Es extraño, ¿no?

Cómo pasan las cosas. Y es que creemos tener el control de toda nuestra vida en la palma de la mano, pero esta es la misma que nos abofetea. ¿Quién toma las decisiones?

Quién es capaz de tratarme como un títere sin cabeza, jugando con mis cuerdas y bombeando mis arterias, mientras pacta con la realidad la peor de las trampas.

Y es que no tengo tiempo para hacer una trampa como venganza.




Trato de arreglar mis tuberías y dejar que mi agua fluya, limpia y pura. Pero nunca nos cuentan que nacimos envenenados, algunos por unas cosas y otros por otras, pero igualmente salimos abofeteados.

Quiero pensar que las flores, aunque las corten, vuelven a florecer.

Pero yo siempre seré una hoja otoñal.
Siempre preferiré esa caída al suelo que rociarme a la vida.

Y qué vida.


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