Qué pesado.
Qué de golpes he dado en las mesas con apellidos de "basta", sin saber qué nombre ponerle.
Y es que me da rabia. Incluso perdiendo la batalla me alzo en la última línea de defensa diciendo que no. Que me niego.
Negarse a qué. Pues a lo que siempre he negado. A una cintura, a una sonrisa, a un brindis de Coronita.
Y es que no, que estoy en Londres, y si, tiene cinco letras de mi nombre, pero que una salsa Mosby pega con todo.
Y qué pesado.
Pero qué le voy a hacer yo.
No hay antibiótico para uno mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario