viernes, 11 de mayo de 2018

The beginning of the end

Que no estoy enfadado.

Es que mi otro yo es como el típico compañero de piso que entra en tu habitación sin llamar a las dos de la madrugada.
Es una metafora, y yo nunca me he explicado bien.

El caso es que me admiro y detesto muchísimo. Uno que va y ajusta la agenda al milímetro para pasar cuatro días en Polonia con sus mejores amigos y a cuatro días de irme estoy impaciente.
Pero impaciente en plan mal.

Ojo, que como mi otro yo entre en mi habitación esta noche otra vez me lío no-pacíficamente a baguettes de codos.

Si es que soy, somos así.

Alfa y Omega.
El Principio del Fin.


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