Ayer estaba volviendo de Córdoba a Sevilla acompañado de una lluvia que ni Noé, y estaba deseando aprovechar la última noche antes de que la rutina me atrapara.
Y hoy, volviendo después de acabar la mañana de curro, ha salido el sol de una manera que nunca había visto. Y lo he pensado.
Con lo bueno también vienen cosas chungas y con lo malo vienen cosas buenas. Ayer la lluvia no me iba a impedir salir a tomarme unas cañas doradas con mis personas favoritas. Y hoy la rutina me ha dado al menos veinte segundos de "joder, qué gozada".
Si es que nos complicamos mucho
... y aquí no hemos venido a sufrir.
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